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Los 10 mandamientos de la Revolución Francisco 

Las 142 páginas en su edición en castellano de «Evangelii Gaudium» marcarán el inicio del Pontificado de Francisco. En ellas está contenido su pensamiento, su vocación por una colegialidad real en la Iglesia. Se ve incluso en las citas: abundan las que hace de documentos de varias conferencias episcopales. «Es un hecho importante. Quiere decir que hace partícipes a los obispos del mundo en el primado, en la colegialidad, en el gobierno y en el magisterio de la Iglesia», comentaba ayer el arzobispo Lorenzo Baldisseri, secretario general del Sínodo de los Obispos, durante la presentación del texto. Baldisseri explicó que el Santo Padre escribió la exhortación durante el pasado mes de agosto y que se trata de un «discurso más amplio», que va más allá de una exhortación postsinodal, aunque también recoge las posiciones de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos de octubre de 2012.

1 EL PAPA NO TIENE TODAS LAS RESPUESTAS. «Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del Papado. Me corresponde, como obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización», escribe Francisco, quien subraya que también el papado precisa una «conversión pastoral». En la parte inicial de la exhortación subraya que no debe esperarse de su magisterio «una palabra definitiva o completa sobre todas las cuestiones que afectan a la Iglesia y al mundo».

2 DESCENTRALIZACIÓN. «Percibo la necesidad de avanzar en una saludable ”descentralización”», escribe Francisco, y subraya que el Papa no debe reemplazar «a los episcopados locales en el discernimiento de todos los problemas que se plantean en sus territorios». Las conferencias episcopales deben tener «auténtica autoridad doctrinal» para evitar así la «excesiva centralización» que «complica la vida de la Iglesia».

3 IGLESIA ABIERTA Y CALLEJERA. Francisco desea una comunidad cristiana «con las puertas abiertas en todas partes» y, utilizando un neologismo propio, que «primeree». «La comunidad evangelizadora experimenta que el Señor tomó la iniciativa, la ha ”primereado” en el amor. Por eso, ella sabe adelantarse, tomar la iniciativa sin miedo, salir al encuentro, buscar a los lejanos. ¡Atrevámonos un poco más a ”primerear”!», dice el Papa, quien reitera que prefiere una Iglesia «herida y manchada por salir a la calle» antes de que esté «preocupada por ser el centro». «Si algo debe inquietarnos es que tantos hermanos nuestros vivan» de espaldas a Jesús.

4 MEJORA DE LA OPCIÓN MISIONERA. El Papa propone una purificación que libere a la Iglesia de las estructuras que «condicionan su dinamismo evangelizador». Las nuevas realidades tampoco valen si no tienen un «auténtico espíritu evangélico». La «opción misionera» con la que dice soñar Francisco transforma las estructuras para que sean agentes de evangelización y no estén dedicadas a la «autopreservación». Pide además que no se tenga miedo a revisar costumbres muy arraigadas pero «no ligadas al núcleo del Evangelio» ni «preceptos eclesiales» de otras épocas.

5 NLA EUCARISTÍA NO ES SÓLO PARA LOS PERFECTOS. «La Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas», escribe el Papa, diciendo que las puertas de los sacramentos deben estar abiertas. Cita en particular el Bautismo y la Eucaristía, que no es un «premio para perfectos, sino un generoso remedio y un alimento para los débiles». Francisco no impone estas opiniones que pueden resultar controvertidas en el caso de los divorciados vueltos a casar, pues propone una reflexión pastoral con «prudencia y audacia». También pide que la pastoral «no se obsesione» con «la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas».

6 MÁS ESPACIO PARA LA MUJER. El Papa reconoce el «indispensable aporte de la mujer en la sociedad» y subraya la necesidad de «ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva» en la Iglesia. En concreto, propone su inclusión en los «diversos lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales».

7 LA CONFESIÓN NO DEBE SER UNA TORTURA. Francisco descarta la ordenación sacerdotal femenina porque lo que pretende es desterrar el poder de la figura del presbítero. La configuración del sacerdote «no implica una exaltación que lo coloque por encima del resto», escribe. Dedica el Papa un amplio espacio a las homilías: «No puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración». Y sobre el sacramento de la confesión, recuerda a los sacerdotes «que el confesionario no debe ser una sala de torturas sino el lugar de la misericordia del Señor». Así, los sacerdotes han de preparar sus homilías, pues quien no lo hace «es deshonesto e irresponsable con los dones recibidos».

8 PREFERENCIA POR LOS POBRES. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres, de manera que puedan integrarse plenamente en la sociedad». El Papa recuerda que la opción por los desfavorecidos es «teológica» antes que sociológica, pues parte del ejemplo de Jesús, y subraya que «tienen mucho que enseñarnos». En su atención, además, va el bienestar de toda la población: «Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres… no se resolverán los problemas del mundo». Para los cristianos es algo apremiante, pues la comunidad cristiana que se olvide de ellos «corre el riesgo de disolverse».

9 SIN NOVEDADES SOBRE EL ABORTO. «No debe esperarse que la Iglesia cambie su postura sobre esta cuestión. Éste no es un asunto sujeto a supuestas reformas o ”modernizaciones”», escribe, tajante, Francisco, quien dice que «no es progresista» resolver los problemas «eliminando una vida humana».

10 LA ALEGRÍA DE LA FE. Se ha acabado el tiempo en que los cristianos eran «pesimistas quejosos y desencantados con cara de vinagre» y de los evangelizadores «con permanente cara de funeral». Así, celebra una y otra vez la alegría infinita del amor de Dios y espera que todos los bautizados la transmitan.

 

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