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Obispos de Canadá contra la vacuna VPH 

 

 

A nivel informativo para los padres de familia y de los interesados, estamos lejos de encontrar definida con serenidad la práctica de vacunaciones contra el VPH en medio escolar, con alumnas* que están entrando en la adolescencia. Cada vez son más sorprendentes las decisiones a nivel de Estado de frenar temporalmente (Japón, Israel), impedir (India), o continuar (resto de países) dicha práctica de medicina social.

Los unos, con fuerte apoyo gubernamental y por parte de los laboratorios productores de la vacuna del VPH, siguen afirmando la seguridad médica. Los otros, con datos en mano del riesgo y mortandad, dudan, investigan, y deciden en consecuencia. Estos trabajos informativos y de investigación se han ido desarrollando entre los años 2004 a 2015.

Es importante el caso de Canadá, porque plantea las verdaderas preguntas: la oportunidad de utilizar el ambiente escolar y no el hospitalario para la vacunación; la nula o insuficiente información previa; la necesidad de una pausa de reflexión científica y estructural que se impone ante las voces de alarma de la gravedad de sus efectos secundarios; y, sobre todo, los contenidos del soporte ético, directo o subliminal, del mensaje vehiculado por la decisión de los gobiernos de actuar la vacunación.

Traducimos la lúcida intervención de los obispos de Canadá, con la finalidad de presentar una referencia bioética y creyente. Conviene anotar que esta declaración está sostenida en sólidas informaciones provenientes de ambientes católicos científicos canadienses.

Dicen los obispos:

En junio 2008, el gobierno de Alberta ha anunciado la introducción de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) en el programa de inmunización pública financiada por el gobierno. Esto significa que a los estudiantes que comienzan el 5° año de escuela en septiembre en nuestro sistema escolar se les ofrecerá la vacuna. Desde septiembre 2009, los estudiantes del 9° año también estarán elegidos para un periodo de tres años.

Afirmamos que los padres tienen la responsabilidad última en todo lo que concierne las cuestiones de cuidados de salud para sus hijos de manera que la decisión sobre la inoculación de la vacuna Gardasil que emana del gobierno de Alberta es una responsabilidad parental y no gubernamental. El programa es facultativo y los padres tienen la decisión final, es decir si sus hijas van a ser vacunadas. Animamos a los padres a considerar algunos puntos importantes.

En primer lugar, la infección VPH es común – 70% de los adultos tendrán el VPH en un momento u otro de sus vidas. Esta infección desaparece a menudo por sí misma en menos de dos años. Para algunos, sin embargo, la infección puede transformarse en crónica que llevan a cambios uterinos y posiblemente a un cáncer.

El virus del papiloma humano transmitido sexualmente no es una enfermedad contagiosa como la varicela, las paperas, la viruela. El VPH, como las otras enfermedades transmitidas sexualmente, no puede ser contagiado sino por medio de actividades sexuales.

La enseñanza católica reconoce que el don de las relaciones sexuales encuentra su lugar al interior de la alianza del matrimonio. Es importante que los jóvenes reciban una educación sobre la sexualidad y el sexo lo mismo que sobre las enfermedades transmitidas sexualmente.

Constatamos que, en el mejor de los casos, una vacuna tiene el potencial de asegurarse como eficaz contra uno solo de esos riesgos, el de la salud física, y puede tener efectos inesperados o indeseables.

La sexualidad es una riqueza formidable y profunda. Fuera del matrimonio, la continencia es no solamente la decisión que lleva claramente al bienestar espiritual y moral, también ofrece la protección más eficaz contra los riesgos de contraer una enfermedad.

Las así llamadas actividades sexuales ocasionales o de diversiones comportan serios riesgos para la salud espiritual, emocional, moral y física de los jóvenes.

Los padres, los médicos, los educadores y la dirección de las instituciones deberían adoptar una actitud basada sobre la salud que favorezca actitudes y comportamientos sexuales que recomienden retrasar la actividad sexual genital.

Los padres deben aceptar su responsabilidad cara al papel que tienen en la promoción de un estilo de vida sano. Los padres tienen necesidad de favorecer un diálogo continuo con sus preadolescentes y adolescentes a propósito de las frecuentaciones y de la sexualidad. Por su enseñanza, realizando una atención asidua sobre las actividades sociales u otras y dando consejos francos y honestos sobre las frecuentaciones apropiadas y fiables a sus hijos, los padres tienen la obligación de protegerles de influencias contraproducentes y de las posibilidades de abusos.

Nuestros jóvenes están siendo bombardeados violentamente con imágenes y mensajes sexuales en los media, en las diversiones, en la publicidad y en ciertos géneros de música. Aunque es difícil cuantificar objetivamente y de manera integral los efectos de esta visualización de la sexualidad, somos todos conscientes del impacto de la cultura popular sobre el comportamiento y sobre la imagen de sí.

Estamos llamados a superar la preocupación que tiene la sociedad con la apariencia, la imagen superficial y las comparaciones fútiles con una creación artificial que se pretende sea la ideal; ayudemos a los jóvenes a desarrollar su capacidad de hacer juicios críticos, equiparles de informaciones puntuales y con directivas pertinentes, enseñándoles a distinguir lo que está bien de lo que está mal.

En segundo lugar, aunque la inmunización ofrecida a la escuela asegura en general que un mayor número de estudiantes reciban la inoculación, la utilización de la escuela como lugar de distribución de la vacuna comunica un mensaje tal que las relaciones sexuales precoces están permitidas con tal que la persona “se proteja”. Ese mensaje de la sociedad deja entender que los jóvenes son incapaces de tomar decisiones por sí mismos o aún que son muy jóvenes para tomar buenas decisiones.

Tenemos mejor opinión de nuestros jóvenes y preferimos dotarles de útiles a fin de que puedan decidir correctamente.

En tercer lugar, no hay un consenso en los medios de la salud pública en Canadá, a saber, si la vacunación contra el VPH es la estrategia más eficaz de investir nuestros recursos de cuidados de salud con el objetivo de prevenir los decesos causados por el cáncer del cuello del útero. Más amplios estudios deben ser efectuados.

Animamos los padres para que se informen de os datos médicos a propósito de esta vacunación y de sus efectos secundarios. El mejor interés de los niños exige que los padres y los cuidadores se mantengan enteramente informados antes de dar su consentimiento.

La información oportuna sobre la eficacia relativa y los límites del Gardasil está disponible en varias páginas de internet como Santé Canada, el U.S. Centers for Disease Control and Prevention.

Firmado por seis obispos de la Conferencia Episcopal de Canadá.

http://www.gsacrd.ab.ca/download/10273

http://ici.radio-canada.ca/regions/alberta/2012/09/13/004-vph-poursuite-catholique.shtml

Un message des evëques catholiques aux parents, conseilleurs et directeurs general des conseils scolaires catholiques et à la communauté enseignante catholique 23 junio 2008.

Un 50% de los padres de familia desistieron de la vacunación en Ontario. En Maritime hubo una aceptación casi general 85-90%. Aparecen las dudas fundadas de los padres, por el hecho de tratarse de una vacuna contra una enfermedad de transmisión sexual, y estar vinculada en algunos casos a una acción política.

¿Cómo explican estos porcentajes de aceptación-rechazo las autoridades y los observadores vinculados a la vacuna? Dicen:

Ciertos obstáculos a la aceptación pueden provenir de las preocupaciones parentales que nacen de la idea que la vacuna favorezca la promiscuidad o la sexualidad precoz; Davis K, Dickman ED, Ferris D, Dias JK. Human papillomavirus vaccine acceptability among parents of 10- to 15-year-old adolescents. J Low Genit Tract Dis. Jul 2004;8(3):188-194. Brewer NT, Fazekas KI. Predictors of HPV vaccine acceptability: a theory-informed, systematic review. Prev Med. Aug-Sep 2007;  45(2-3):107-114, o a la convicción que su hija no corre ningún riesgo de infección transmisible sexualmente. Olshen E, Woods ER, Austin SB, Luskin M, Bauchner H. Parental acceptance of the human papillomavirus vaccine. J Adolesc Health. Sep 2005;37(3):248-251.  

Las autoridades sanitarias perplejas ante las reacciones, aconsejan breves sesiones de información y de recomendación para los médicos que favorezcan la aceptación de la vacunación contra el VPH y así, dicen, responder a esas inquietudes sin fundamento.

http://www.cancerview.ca/idc/groups/public/documents/webcontent/cpac019294.pdf http://www.cancerview.ca/idc/groups/public/documents/webcontent/cpac019294.pdfhttp://www.cancerview.ca/idc/groups/public/documents/webcontent/cpac019294.pdf. Document publié en 2011. Entrée 2014, 16 nov. 13h50.

      VIRUS PAPILOMA HUMANO

Conviene señalar que el ambiente privilegiado para una adecuada enseñanza en materia de sexualidad humana y cristiana, es la familia, que ésta no puede estar separada de la transmisión de la fe en Jesucristo. Por eso los obispos invitan a que:

Los padres acepten su responsabilidad cara al papel que tienen en la promoción de un estilo de vida sano. Los padres tienen necesidad de favorecer un diálogo continuo con sus preadolescentes y adolescentes a propósito de las frecuentaciones y de la sexualidad. Por su enseñanza, realizando una atención asidua sobre las actividades sociales u otras y dando consejos francos y honestos sobre las frecuentaciones apropiadas y fiables a sus hijos, los padres tienen la obligación de protegerles de influencias contraproducentes y de las posibilidades de abusos.

                             Juan Ignacio Echegaray.

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