Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|lunes, octubre 21, 2019
  • Siguenos!

María escogió la mejor parte 
17 de Julio
Por Mº Nieves Díez Taboada



En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada Maria, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

Los repetidos pasajes de Betania, nos muestran a un Jesús humano, cercano, amigo de sus amigos, que va a la casa de Lázaro a conversar, a comer y a descansar. “Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro.”(Lucas 10, 38-42)

Tengo muchas veces que preparar comidas, cenas y meriendas en fiestas y cumpleaños; sometida a la tensión del tiempo y pendiente de que todo quede perfecto, me pongo nerviosa y excitable. La lectura de este evangelio me provoca siempre un momentáneo enfurruñamiento con Jesús: Tú has dicho que el que quiera ser el primero sea servidor de todos, y allí estaba Marta, sudorosa yendo y viniendo deseando agasajarte, porque eras su amigo y te quería mucho, mientras su hermana a tus pies te escuchaba. ¡Claro que escogió la mejor parte, y menos fatigosa¡

Cuando reflexiono, me doy cuenta de la cantidad de cosas innecesarias que hacemos, y cómo nos complicamos las tareas con pequeños detalles, para una vistosa presentación, solo para lucirnos y quedar bien. Con el fin de servir y agasajar a los demás, sí, pero también para ponernos una condecoración y recibir alabanzas y felicitaciones, que nos encantan.

Si tuviera la oportunidad, y el lujo, de tener a Jesús en persona en mi casa, extendería un mantel y pediría una pizza. Yo también me sentaría a sus pies a escucharle, porque hoy pienso con envidia en Marta y María, que tuvieron la suerte de tenerle cerca, verle, tocarle, oír su voz y disfrutar de su amistad.

Jesús amonesta a Marta, no por su voluntad de servicio, sino por no darse cuenta de que nerviosa y atareada buscando agradar a todos, y también por la satisfacción personal de presentar una excelente comida, se perdió una íntima conversación con Jesús. Dice el refrán “que lo mejor es enemigo de lo bueno”(a veces).

Marta demuestra, en el momento de la muerte de su hermano, que tiene una fe total en la resurrección, “sé que mi hermano resucitará en la resurrección del último día” (Jn 11,24) y en Jesús: “yo creo que tu eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo”(Jn 11,27), pero era la hermana mayor, sería, probablemente, una activa y eficiente ama de casa, y quería demostrarlo.

Obsesionados con los problemas de nuestro trabajo, para que todo quede bien, dejamos a veces en segundo plano nuestros deberes con Dios o los hermanos; todos lo hacemos, atareados preparando un trabajo, un artículo, un viaje, una fiesta, posponemos el rezo, la misa, o la visita al abuelo.

El problema es una buena construcción de la jerarquía de valores, qué puesto tiene que ocupar cada cosa en la escala.

Nuestra vida debería configurarse de acuerdo con este orden de prioridades. Lo primero es lo primero; y lo que sí queda claro en este pasaje evangélico, es que lo más importante es la palabra de Jesús.

Añadir comentario