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Más acoso a la fe para celebrar 100 años de comunismo en China 

Tres semanas antes de la Jornada de Oración por la Iglesia en China, que se celebra este lunes, el régimen impuso nuevas normas para el personal religioso. Las comunidades no oficiales temen que aumente más la presión contra ellos

María Martínez López 

Según la historia oficial del Partido Comunista Chino, la Conferencia de Zunyi de 1935, en la que Mao Zedong fue elegido su líder, tuvo lugar en la iglesia católica del lugar. Es una de las «historias conmovedoras de cómo círculos católicos apoyaron al Ejército Rojo» en China, que la Oficina Nacional de Asuntos Religiosos quiere difundir este año, en el centenario del Partido Comunista.

La ironía roza el paroxismo a la vista de las Medidas para la Administración del Personal Religioso que entraron en vigor el 1 de mayo, días antes de la Jornada Mundial de Oración por la Iglesia en China que se celebra este lunes, 24 de mayo. «Hasta donde sé, es la primera norma a nivel nacional que explícitamente obliga a cada persona con un cargo religioso, y no solo a las religiones en general, a adherirse al principio de independencia» respecto a poderes extranjeros como la Santa Sede, asegura a Alfa y Omega Katharina Wenzel-Teuber, del Centro China, ONG católica alemana que investiga la cuestión religiosa en China.

A la izquierda el padre Welling baila con una niña acogida hasta hace poco en un orfanato católico. A la derecha, otro niño en el mismo centro. Fotos: China Zentrum

Cree que en la práctica esto no invalidará el acuerdo de 2018 con la Santa Sede para el nombramiento de obispos. Pero los sacerdotes y religiosas no oficiales «tienen miedo de que aumente aún más la presión de las autoridades» para obligarlos a entrar en la Iglesia oficial. Lo ocurrido en los últimos días parece confirmar este temor. Según informa AsiaNews, entre el jueves 20 y el viernes 21 de mayo ha sido arrestado casi todo el clero de la prefectura apostólica de Xinxiang: el obispo, Zhang Weizhu; siete sacerdotes y diez seminaristas. El motivo es que ni ellos ni el edificio que utilizaban como seminario, una pequeña fábrica propiedad de un católico, estaban reconocidos por el Gobierno. A causa de este delito se envió un fuerte operativo, formado por un centenar de agentes.

En 2019, la Iglesia denunció las medidas intimidatorias contra la Iglesia no oficial. En unas orientaciones pastorales, aseguraba que los sacerdotes y obispos podían registrarse ante las autoridades si lo consideraban adecuado, pues ello no implicaba una ruptura con la Santa Sede. Bastantes lo han hecho. Pero el Vaticano también respetaba la conciencia de quienes aún eran reticentes a hacerlo. Su empeño con este documento, al igual que con el acuerdo para el nombramiento de obispos, era fomentar la comunión entre cristianos oficiales y clandestinos.

Pero «a las autoridades no les gusta que exista ese contacto estrecho», apunta Wenzel-Teuber. Y el nuevo reglamento puede ser una forma de obstaculizarlo. Como obliga al personal religioso a oponerse a las actividades religiosas no reconocidas por el Gobierno, será ilegal que un sacerdote oficial concelebre con uno que no lo sea. Si lo hace, podrá incluirse (como cualquier otro signo de rebeldía) en las evaluaciones obligatorias que se remitirán a las autoridades para incluirlas en sus bases de datos. Es otra de las novedades de la norma.

Reconocimiento facial en Misa

En suma, se trata de una vuelta de tuerca más en la política de acoso y control implantada en los últimos años. Bajo el presidente Xi Jinping se han endurecido tanto las normas para los creyentes como los métodos para controlar que se cumplan. Por ejemplo, las iglesias no escapan al control de los millones de cámaras de vigilancia instaladas por todo el país, algunas con sistemas de reconocimiento facial. En los templos, sirven para controlar si en las celebraciones hay miembros del partido u otras personas a las que por su trabajo se les exige no profesar ninguna religión.

O si participan niños, algo prohibido desde 2018. Anular «toda influencia religiosa en los menores» es una prioridad del régimen, explica el sacerdote de Verbum Dei Martin Welling, también del Centro China. No pueden ir a Misa ni recibir catequesis. Casi todos los seminarios menores del país han dejado de funcionar. E incluso se han cerrado varios orfanatos pertenecientes a órdenes religiosas, en los que se atendía sobre todo a niños con discapacidad. «Cuando oí que se habían llevado» a los que vivían en uno que él había visitado a «residencias gestionadas por el Estado, apenas pude contener las lágrimas».

Un siglo lleno de dificultades

1921: Primer Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, con apoyo de la URSS, del 23 al 31 de julio

1949: Tras una guerra civil de 22 años, el Ejército de Liberación Popular proclama la Repúlica Popular China

1957: Se crea la Asociación Patriótica Católica China para controlar a la Iglesia, que queda dividida

1966: Comienza la Revolución Cultural, diez años de lucha contra elemento antirrevolucionarios como la religión

2007: Carta de Benedicto XVI a los católicos chinos, un hito en el esfuerzo de la Iglesia por restaurar la unidad

2018: Acuerdo provisional entre la Santa Sede y el Gobierno de China para el nombramiento de obispos

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