Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|domingo, agosto 9, 2020
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Mensaje de Dios al hombre 

Querido Hombre:

Con gozo y alegría te comunico que ha llegado el tiempo, se ha cumplido la espera anunciada desde antiguo, y ¡esta es la noticia!: Os envío a mi Hijo.

Alegraos todos, poneos de fiesta porque hoy el cielo y la tierra se unen. Decidlo a todos, anunciadlo por todos los rincones, pregonadlo allí donde hay  desesperación y miedo: mi Hijo ha puesto su morada y ha establecido para siempre su domicilio en la ciudad de los hombres.

Lleva un mensaje de paz y de alegría. Lleva en su corazón todo el amor de mi corazón de Dios. Lleva en sus labios la palabra que los afligidos esperaban. Lleva en sus manos la bendición y la ayuda que muchas manos de hombre anhelan. Lleva en su mirada la profundidad del rostro de Dios.

Hombres, abrid los ojos, levantad la mirada: ¡Con vosotros está! ¡Reconoced al que ha salido del cielo para abrir las puertas cerradas! Desde ahora todo lo mejor ya es posible. Desde ahora la tierra es también “casa de Dios“ porque en ella habita mi Hijo, al que os envío.

No tembléis, hombres, ante esta presencia. ¡Alegraos! El  Hijo que os envío es Salvador. Su presencia es sencilla. Ya podéis mirar a Dios sin miedo a morir. Ya  podéis  entablar un nuevo diálogo conmigo, según mi Hijo os enseñe.

Hombres: Sabedlo, toda mi imaginación de Dios, todo mi amor reiterado desde antiguo está concentrado en este Hijo, el nacido en Belén. Vosotros, los sencillos, los que esperáis porque vuestro corazón no está agostado por las cosas de este mundo, sed los primeros en ir a Él y en reconocerlo. Cantad y proclamad: “ Grande es el Dios de nuestros padres”.

Desde ahora, cuando queráis saber de mí  no tenéis más que ir a Él. Cuando el peso de vuestras cadenas os sea insoportable, compartidlo con Él.

En la fragilidad de este Niño está todo mi poder de Dios; en este Niño recién nacido está la salvación y mi Palabra final. Abrid, hombres, vuestros ojos; abrid vuestros oídos, vuestro corazón, vuestra esperanza… Abríos a esta novedad todos los pueblos del mundo.

Este es el mensaje en esta noche. Está permitida la alegría… Está permitido soñar… creer en la esperanza… creer que lo imposible será posible… Hombres, en esta noche os está permitido mirar al  Sol en medio de la oscuridad porque el grande, el que esperaron los profetas, el anunciado desde antiguo está ya entre vosotros. Reconocedlo en la sencillez de un pesebre, y en la soledad y el silencio de esta noche.

¡Paz a los hombres que ama el Señor!

José Serrano Sánchez

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