Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|jueves, octubre 1, 2020
  • Siguenos!

Mensaje del Papa Francesco a los católicos chinos y a la Iglesia universal. 26.09.2018. Comentario de Patricia Ynestroza-Ciudad del Vaticano. 

”No temáis, pequeño rebaño” (Lucas 12,32).

“En los últimos tiempos, han circulado tantas voces contrastantes sobre el presente y, sobre todo, sobre el futuro de las comunidades católicas en China. Soy consciente que tal remolino de opiniones y consideraciones pueda haber creado tanta confusión, suscitando en muchos corazones, sentimientos opuestos. Para algunos, surgen dudas y perplejidad; otros tienen la sensación de sentirse como abandonados por la Santa Sede y, al mismo tiempo, se hacen la pregunta conmovedora sobre el valor de los sufrimientos que se enfrentan para vivir en fidelidad al Sucesor de Pedro. En muchos otros, por el contrario, prevalecen expectativas y reflexiones positivas, animadas por la esperanza de un futuro más sereno por un fructífero testimonio de fe en suelo chino “. Una situación que se ha acentuado con el Acuerdo Provisorio entre la Santa Sede y la República Popular China sobre el nombramiento de los obispos, firmado en días pasados en Pekín.

Francisco expresa su “sincera admiración”, que “es la admiración de toda la Iglesia Católica”, por el don de la fidelidad de los católicos chinos, “de constancia en la prueba, de la confianza profundamente arraigada en la Providencia de Dios, incluso cuando ciertos eventos se han demostrado ser particularmente adversos y difíciles. Tales experiencias dolorosas pertenecen al tesoro espiritual de la Iglesia en China y de todo el Pueblo de Dios peregrino en la tierra “.

El Señor, “a través del crisol de las pruebas, nunca deja de colmarnos con sus consolaciones y nos prepara para una mayor alegría”, y exhorta “a fijar nuestra mirada en el ejemplo de tantos fieles y pastores que no dudaron en ofrecer su “hermoso testimonio” (1 Tim 6:13) al Evangelio, hasta donar su propia vida. ¡Deben ser considerados verdaderos amigos de Dios! “.

El Acuerdo Provisorio es “el fruto del largo y complejo diálogo institucional de la Santa Sede con las autoridades del gobierno chino. (…) A través de este proceso, la Santa Sede no tuvo -y no tiene- en mente, más que realizar los objetivos espirituales y pastorales de la Iglesia, es decir, apoyar y promover el anuncio del Evangelio, y alcanzar y preservar la unidad plena y visible de la comunidad católica en China “.

Este camino – explica citando la carta de Benedicto XVI a los católicos chinos (1)- “requiere tiempo y presupone la buena voluntad de las partes.”

Francisco indica a Abraham como ejemplo, que “llamado por Dios, obedeció partiendo hacia una tierra desconocida que tenía que recibir en herencia, sin conocer el camino que se la abría por delante. Si Abraham hubiera pretendido condiciones, sociales y políticas, ideales antes de abandonar su tierra, tal vez nunca se habría ido. En cambio, él confió en Dios, y por su Palabra dejó su hogar y sus certezas. Por tanto, no fueron los cambios históricos los que le permitieron confiar en Dios, sino su fe pura la que provocó un cambio en la historia. “

“Como Sucesor de Pedro quiero confirmar en esta fe (…) invitándolos a poner cada vez con mayor convicción vuestra confianza en el Señor de la historia y en el discernimiento de su voluntad cumplida por la Iglesia.”

(1)CARTA DEL SANTO PADRE

BENEDICTO XVI A LOS OBISPOS, PRESBÍTEROS PERSONAS CONSAGRADAS Y FIELES LAICOS DE LA IGLESIA CATÓLICA EN LA REPÚBLICA POPULAR CHINA (Pentecostés 27 mayo 2007).

Añadir comentario