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Misioneros en el kilómetro cero 

Fe y caridad son dos cualidades que todo misionero ha de tener –así reza en el lema del Domund de este año–. De esto les sobra a Fernando Royo, Juan Cruz, Ricardo Allende y Javier Trejo. Cuatro misioneros desde el kilómetro cero, es decir, cuatro personas que, por primera vez, llevarán a cabo una misión. Todos tienen algo en común: se quieren entregar a los demás y no esperan nada a cambio. En los próximos meses comenzarán sus respectivos trabajos en territorios de misión –lugares que carecen de recursos humanos y económicos para poder subsistir por sí mismos–. Y hoy es su día, el Domingo Mundial de la Propagación de la Fe, jornada en el que toda la Iglesia reza y colabora en favor de la actividad evangelizadora de los misioneros del mundo.

Fernando Royo se sumará en enero a los 13.000 españoles que ya anuncian el Evangelio en los pueblos más pobres del mundo. México será su destino. En el Instituto de Desarrollo Infantil de Jalisco se dedicará a la enseñanza, pero además prestará ayuda a una ONG. Pese a que la edad media de los misioneros ronda los 71 años, él sólo tiene 32. Al igual que sus otros tres compañeros, se prepara durante tres meses en el curso intensivo de misionología, en el que, gracias a Obras Misionales Pontificias (OMP), se acercan a la realidad que se van a encontrar.

Las familias son en muchas ocasiones el principal apoyo de estos misioneros. «No es la primera vez que salgo fuera de España para ayudar, pero esta vez es durante más tiempo», dijo Royo. Por ello, su familia ya tiene experiencia en este sentido y, «como saben que este mundo me llena, comparten mi visión», señaló. Ricardo Allende también recibe el apoyo de los suyos, «especialmente de mi hija, que se ha volcado conmigo», destacó. Por su parte, Juan Cruz, de 43 años, ya ha tenido dos experiencias como misionero. «He estado en Bolivia y en República Dominicana, pero sólo siete meses», indicó. Aún no conoce su destino, pero prevé ir a Honduras, Mozambique o volver a República Dominicana. Aunque «me dejo llevar por la voluntad de Dios, él dirá cuál es mi destino, porque donde me necesiten estaré», afirmó. Javier Trejo, de 48 años, tampoco sabe aún dónde desarrollará su misión, aunque «hay muchas posibilidades de que vaya a Asia, porque se necesita mucha ayuda allí», comentó. Sin embargo, Allende sí tiene su destino definido. Se ocupará de una parroquia de un barrio marginal de República Dominicana. «Daré catequesis y confirmación y me dedicaré también a la formación de adultos», dijo.

El 47% de la población mundial se encuentra en los territorios de misión. La financiación de estos pueblos depende de los donativos recogidos en el Domund, que, posteriormente, el Papa Francisco se encargará de repartir equitativamente por todos los territorios a través de los misioneros, quienes pasan toda una vida de misión o un tiempo determinado, como es el caso de Ricardo Allende. Él, que pertenece a la Obra de Cooperación Sacerdotal Hispano Americana (OCSHA), permanecerá durante tres años en territorio dominicano. Por otro lado, Javier Trejo, de 48 años, tiene claro desde los 12 años que quiere entregar su vida en todos los sentidos. Él fue ordenado sacerdote hace cinco años y cumplirá un sueño con su misión. «Mi idea es quedarme en donde sea hasta que el cuerpo aguante, porque cuando sea un lastre me apartaré», señaló. Juan Cruz, que pertenece a los Misioneros Laicos Vicencianos (Misevi), tendrá una labor pastoral, es decir, «transmitir nuestra fe y lo que lleva implícito, que es la caridad, para estar al lado de los más débiles», comentó. Pese a que estará tres años fuera, su familia, «que es mi pilar junto a Dios», le apoya en esta decisión. «Ellos quieren lo mejor para mí y saben que esto es mi corazón y mi vida», afirmó.

El Domund es un día muy especial para estos nuevos misioneros. Por eso, «oraremos de forma especial por todos los misioneros y pediremos por ellos, porque la oración es una de las cosas más importantes; es nuestro tesoro, como dice el Papa Francisco», indicó Cruz. Además de estos cuatro misioneros, que movidos por la fe se desplazarán allí donde los necesitan, hay muchos más en el curso de misionología, ya que España es el país que más misioneros envía a la Iglesia Universal. Y es que como dijo el ya papa emérito Benedicto XVI: «El impulso misionero es una señal clara de la madurez de una comunidad eclesial».

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