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Mons. Reig Pla: «Sobre la roca que es Cristo, se puede poner en pie a España» 

SANTA MISA Y ORACIÓN POR LAS VÍCTIMAS DEL COVID-19

Más de 60.000 fieles siguieron ayer la retransmisión en directo la Santa Misa y Oración por las víctimas de COVID-19 presidido en la Catedral de Alcalá de Henares (Madrid, España) por Mons. Reig Plá. El obispo predicó una homilía en la que aseguró que España necesita volver a Cristo para encontrar su ser.

(InfoCatólica) La Misa fue ofrecida en directo por el canal de Youtube de la diócesis madrileña y por otros medios como el de la plataforma cívica Hazte Oir o por El Toro TV.

En su homilía, el obispo de Alcalá de Henares hizo público el testimonio de una religiosa que falleció por Covid-19 la semana pasada. La Hna María Pilar, «unas horas antes de entregar su alma al Padre escribió un sms: ‘Jesús. Presiento mi última noche. Gracias mi Dios por unirme tan profundamente al dolor justo de tu entrega en la Cruz’». Ante ello, dijo el obispo: «Esta es, queridos hermanos, la grandeza de la fe que, como nos enseña San Juan, es nuestra victoria sobre el mundo (1 Jn 5, 4). Como habéis podido comprobar, la Madre María Pilar, aunque estaba aislada, no murió sola, murió acompañada por la oración a distancia de su comunidad religiosa y en diálogo amoroso con el Pastor Bueno que no abandona nunca a sus ovejas».

Tras recordar que solo Cristo es la puerta de la salvación, añadió:

«Entrar por esta puerta es alcanzar la salvación que se ofrece en el redil que es la Iglesia, donde escuchamos su Palabra y recibimos los sacramentos que nos dan su vida. Por eso, ante esta situación penosa y oscura que estamos viviendo en España con la pandemia, hemos de agradecer el legado de la tradición católica de nuestro pueblo, convencidos de que solo en Jesucristo está depositada nuestra esperanza».

Y constató que solo el Señor tiene palabras de vida eterna:

«Todas las demás personas, ante la muerte solo podemos tener palabras de consuelo humano, de cercanía y de compasión con los que sufren. El único que tiene palabras de vida eterna es Jesucristo, el vencedor del pecado y de la muerte, el que nos regala su victoria por medio de la fe y el bautismo».

Para Mons. Reig Pla «la situación que estamos viviendo en estos momentos también ha puesto a prueba y ha traspasado nuestros corazones y asimismo ha puesto en evidencia muchas cosas». El prelado advirtió que «la pandemia ha desenmascarado totalmente al individualismo promovido por la cultura dominante. La exaltación del individuo y de la autonomía radical de la libertad sin el contenido de los bienes básicos naturales de toda persona ha resultado ser una falacia». Y añadió:

«Hoy todos somos conscientes de la interdependencia de los unos con los otros y de que no se puede prescindir de los vínculos naturales que nos identifican: el matrimonio, la familia, la tradición, la religación con Dios y el amor a la tierra de nuestros padres».

Soberbia de Occidente. España necesita a Cristo

Mons. Reig Pla apuntó una de las claves que cabe analizar con la actual pandemia:

«La soberbia del llamado Occidente, que ha caminado desde el olvido de Dios a afirmar la seguridad en sí mismo, en la ciencia, en la tecnología, etc., también se ha visto golpeada por esta situación no prevista de la epidemia. Ello, en vez de revolvernos contra Dios, nos invita a una conversión profunda del corazón como ocurrió con los que escuchaban la predicación de Pedro. España necesita volver a las aguas limpias del Evangelio. España necesita a Cristo, el Buen Pastor».

Y añadió:

«Sobre la roca que es Cristo, se puede poner en pie a España. Para ello es necesario reconstruir nuestra casa desde la verdadera libertad que se enriquece con los bienes fundamentales de la persona: el respeto de la dignidad de toda vida humana desde su concepción a la muerte natural; la libertad para la educación integral de la persona sin ningún tipo de reduccionismo antropológico; recuperar la centralidad de la persona en el mundo del trabajo y la actividad humana; favorecer el deber y el derecho al trabajo, el reconocimiento de la familia como sujeto social y «sociedad soberana»; procurar el cuidado de los débiles, vulnerables y empobrecidos».

España, tierra de María

El obispo de Alcalá de Henares concluyó su homilía, recordando la labor maternal de la Virgen María

«… la Virgen se suma al llanto de sus hijos. Jesús nos la entregó en la cruz como Madre nuestra. Ella viéndonos afligidos, viéndonos en apuros y sumidos en el sufrimiento, vuelve a suplicar a su Hijo: «No tienen vino» (Jn 2), les falta la alegría. Confiando en ella escucharemos de nuevo sus benditas palabras: «Haced los que El os diga» y el milagro en España será posible. Amén».

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