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Nace la vida para ti 
14 de diciembre
Por Ángel Pérez

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: «¿Tú quién eres?» Él confesó sin reservas: «Yo no soy el Mesías.» Le preguntaron: «¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy.» «¿Eres tú el Profeta?» Respondió: «No.» Y le dijeron: «¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» Él contestó: «Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías.» Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: «Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.


Se acerca la Navidad. Este fue un acontecimiento histórico que se realiza de forma real en cualquier momento donde se dé un corazón sencillo y limpio. La palabra «Navidad» viene del latín «Nativitate», que significa: Nati = nacimiento; vita = de la vida; te = para ti. Juan había sido beneficiado con esta gracia de saber que el Mesías era el mismo Dios que venía a salvar al mundo; a regalarle la vida para siempre. Si os dais cuenta esta gracia que Dios le había concedido la manifestaba de dos formas: 1) su modo de vivir: en el desierto, vistiendo piel de camello y alimentándose de forma particular y 2) Bautizando y predicando la conversión. Por otra parte algo que me ayuda mucho a centrar la palabra de hoy es que tiene muy claro –cuándo le preguntan- quién es él y para que vive.

De esta Palabra surgen preguntas que me hago y que hoy te transmito con la única intención de ayudarte a disfrutar de esta Navidad única e irrepetible que es la del 2014. ¿Eres consciente de esta gracia de la Navidad cómo el nacimiento de la VIDA para ti en particular? ¿Te sientes llamado a ser precursor de esta buena noticia? ¿Tu forma de vivir atrae a los que habitualmente están cerca de ti? ¿Sabes quién eres tú, qué sentido tiene todo lo que ha ocurrido en tu vida hasta el día de hoy? ¿Conoces realmente cuál es tu misión en la vida y particularmente en la Iglesia?

El tiempo es un bien escaso. Consumimos las horas del día intentando vivir para nosotros. Principalmente somos precursores de nosotros mismos, sin embargo San Pablo nos recuerda que somos vasijas de barro que hemos sido elegidas antes de la creación del mundo para irradiar el conocimiento de su gloria que está en el rostro de Cristo. Es el tiempo de los deseos y se busca ese acontecimiento al que llamamos suerte en la lotería; intentamos crear un ambiente navideño con las luces, la bebida, la comida, las buenas intenciones etc. pero finalmente nos volvemos a encontrar con nosotros mismo y nuestro egoísmo; con menos dinero, más kilos y la misma insatisfacción. Que esta Palabra de Dios nos prepare a reconocer a ese que está entre nosotros desde hace mucho tiempo y al que no conseguimos identificar porque la estrella a la que seguimos no conduce al lugar dónde “Nace la vida para ti”. Feliz Navidad.

Ángel Pérez Martín

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