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Navidad silenciosa en Belén 

Por la pandemia, los visitantes de Belén han pasado de los 2,5 millones en 2019 a cero

 

«Belén  está triste, cualquier puede sentirlo». Haitham Daibes, guía autónomo en la ciudad durante 22 años, trabajaba casi todos los días siete meses al año: de marzo a junio y de septiembre a noviembre; además de la semana de Navidad, un tiempo en el que el año pasado la ciudad recibió un millón de visitas. Desde marzo, debido a la pandemia de COVID-19, los visitantes han pasado de los 2,5 millones en 2019 a cero. Ahora, Daibes solo cuida su jardín, «para matar el tiempo». La familia, con cuatro hijos, vive de sus ahorros «hasta que se acaben». Para después, aún no tiene un plan. La historia se repite en toda la ciudad, donde el 80 % del empleo depende directa o indirectamente de las peregrinaciones. Por ejemplo en los 72 hoteles y 400 fábricas de artesanía con madera de olivo; pero también en sus proveedores.

Durante los tres primeros meses de la crisis la agencia Laila Tours, que el año pasado trabajó con 4.000 visitantes, siguió pagando a sus siete empleados. Luego tuvieron que prescindir de ellos, con la promesa de volver a contratarlos en cuanto sea posible. Micheline Bandak explica que «no hay fuentes alternativas de ingresos» ni financiación para reconvertir las empresas. Y trabajar en Israel con las restricciones habituales y las debidas a la pandemia es casi imposible. A esto se suma que la Autoridad Palestina no tiene ayudas sociales y también ha recortado el salario de los funcionarios, como consecuencia de una disputa económica con Israel.

Colegios en crisis

Las ayudas de las iglesias locales «se están agotando», apunta Brendan Metcalfe, director ejecutivo de la ONG inglesa Amigos de Tierra Santa. Como respuesta al aumento de peticiones de ayuda, desde primavera ha incrementado en un 25 % sus ayudas para atención sanitaria; y las aportaciones directas en un 74 %. Ahora, además, ha lanzado la campaña Silent Nights (Noches silenciosas). Con los 45.000 euros recaudados hasta ahora, ya han empezado a entregar ayudas adicionales de 250 euros a más de 100 familias.

Mención aparte merece el desafío para los colegios cristianos. La falta de ingresos (los del Patriarcado latino solo han recibido el 11 % de matrículas) pone en riesgo su sostenibilidad y el empleo de sus trabajadores. Por ello, también el Centro Tierra Santa en España (centrotierrasanta.com) ha lanzado un SOS para que los 2.000 alumnos de sus centros de Belén «puedan continuar sus estudios» y, además, añade Aquilino Castillo, recibir «asistencia psicológica para ellos y sus familias». colaborar es una oportunidad de «devolverles la sonrisa esta Navidad».

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