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Niños adoptados 

Cada año, se realizan en España unas 3.600 adopciones. En los últimos años, se han producido más de 37.500 adopciones de niños procedentes de otros países. España es el segundo país del mundo en número de adopciones, después de Estados Unidos, y el primero en términos relativos. En los últimos cuatro años se ha triplicado el número de niños extranjeros adoptados en nuestro país. China, Rusia, Ucrania, Colombia, Perú, India, Kazajistán, Nepal, Rumanía y Etiopía son los principales países de origen. Estos niños tienen la gran suerte de ser adoptados por familias con una fuerte motivación por tener hijos, y que tienen los recursos afectivos y económicos suficientes para educarles bien.

La adopción no es una decisión fácil, requiere mucha generosidad, esfuerzo y preparación. Cada niño tiene su propia historia y experiencias personales, con diferentes factores cognitivos, emocionales e intelectuales. El abandono afectivo y la falta de vinculación que han sufrido muchos niños adoptados, les puede causar problemas emocionales, de comunicación, de desarrollo psicomotor, etc. El niño adoptado ya presenta unos determinados rasgos de personalidad, conducta emocional, inteligencia, desarrollo psicológico, etc., que al interactuar con la nueva familia, influye en su forma de ser y de relacionarse. En la adopción, muchas veces se da una falta de información y desconocimiento de la historia del niño. No sabemos si en sus padres había problemas de salud mental, abuso de sustancias y otros factores de riesgo como el embarazo de la madre biológica (infecciones, abuso de sustancias, alcoholismo y otros problemas durante el embarazo). Algunos niños adoptados pueden venir de familias desestructuradas, con una compleja historia de malos tratos, drogas, alcohol, etc. El Síndrome Alcohólico Fetal es uno de los trastornos que puede darse en esta población de riesgo.

PERFIL PSICOLÓGICO

El niño adoptado puede manifestar un Trastorno de Vinculación. Actualmente, no hay duda de que la salud psicológica de un niño desde muy pequeño, está determinada por la cantidad y calidad de vivencias afectivas e interpersonales. El Apego o vinculación afectiva del niño es la especial relación que el niño tiene con un reducido número de personas, especialmente con la madre. Los niños que en los tres primeros años fueron institucionalizados en un orfanato o centro de acogida, presentan un perfil psicológico especial. Las conductas que expongo a continuación se dan en todos los niños adoptados, y son frecuentes. Además, en cada una hay que valorar su grado de intensidad y de frecuencia. Son las siguientes:

  1. Baja autoestima.
  2. Baja tolerancia a la frustración.
  3. Trastornos de conducta.
  4. Complejos físicos y psicológicos.
  5. Inseguridad emocional.
  6. Hiperactividad, déficit de atención e impulsividad.
  7. No percibe el peligro en su conducta.
  8. Irritabilidad, malas posturas, se mueve contínuamente.
  9. Conductas agresivas (rabietas, rompe cosas, muerde, golpea a los demás, etc.).
  10. Conducta frecuente desobediente y desafiante.
  11. Inseguridad, miedos.
  12. Temor a la oscuridad.
  13. Pesadillas, terrores nocturnos, gritos.
  14. Se despierta con frecuencia y llama a los padres.
  15. Respuesta afectiva pasiva.
  16. No es capaz de establecer vínculos afectivos con los demás.
  17. Pega a los demás hermanos.
  18. No habla ni se comunica.
  19. Retraso general en el aprendizaje.
  20. Retraso en la adquisición del lenguaje.
  21. Retraso en la lectoescritura.
  22. Fracaso escolar.
  23. Fallos de memoria, se le olvidan con frecuencia las cosas que se le dicen o tiene que hacer.
  24. Con frecuencia se dan enuresis y/o encopresis.
  25. Temor a la comunicación, miedo a personas concretas.
  26. Le cuesta mucho esfuerzo adaptarse a la familia.
  27. Déficit de HHSS (habilidades sociales).
  28. Dificultad de integración en grupos (escuela, reuniones familiares, de amigos, actos sociales, etc.)
  29. Duda mucho antes de tomar una decisión.
  30. No sabe explicar qué esperan sus padres o profesores que haga.
  31. Duda mucho sobre su conducta en el área familiar, escolar y social.
  32. No le gusta jugar ni sabe qué quiere hacer en su tiempo libre.
  33. Pide que le compremos muchas cosas.
  34. Si es de otro país, puede rechazar objetos, imágenes o personas que le recuerden su país de origen.
  35. Hábitos de conducta mal adquiridos respecto a dormir, comer, higiene, vestir, jugar, etc.
  36. Necesidad de estar constantemente con los padres adoptivos. No soporta estar solo.
  37. Necesita coleccionar compulsivamente objetos.
  38. Finalmente, hay dos trastornos muy frecuentes en los niños adoptados. El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), con impulsividad y déficit de atención y concentración, y el TND (Trastorno Negativista Desafiante), con frecuentes conductas desobedientes, agresivas y desafiantes. Estos trastornos no son neurológicos, sino que su etiología está más vinculada a causas emocionales, afectivas y psicológicas. Os remito a mi artículo “Niños hiperactivos”, ya publicado en esta revista.
  39. Puede expresar su necesidad de conocer a sus padres biológicos.

 

El niño adoptado debe ser evaluado psicológicamente en el área psicomotriz e intelectual (razonamiento abstracto y numérico, factor espacial, comprensión, fluidez verbal, atención, concentración, memorización, etc. También hay que valorar el grado de adaptación familiar, social y escolar. Y según la edad, también hay que valorar la lateralidad, esquema corporal, desarrollo del lenguaje. En los estudios realizados, se estima que por cada año de estancia en un orfanato se produce un retraso en el desarrollo psicológico de tres a seis meses.

La adopción debería efectuarse lo antes posible respecto a la edad del niño, para evitar factores de riesgo. Cuanto mayor es el niño, mayor es la probabilidad de que tenga trastornos emocionales. Adoptar un bebé minimiza muchos riesgos. Hasta los 5 años, los niños ya han grabado en su memoria emocional todas las vivencias relevantes, emocionales, afectivas y de estimulación, que componen su estado psicológico actual. Muchos niños adoptados quieren borrar de su mente todos los recuerdos que tienen de su país de origen.

Para un menor, el vivir en una nueva familia no es fácil. En muchas ocasiones, es un auténtico trauma abandonar su familia y adaptarse a una familia nueva. Puede ocurrir que el niño adoptado no responda a las expectativas de los padres, o que presenta trastornos de conducta que resultan muy difícil de controlar por los padres adoptivos. En algunos casos, las expectativas de los padres pueden ser demasiado altas respecto a lo que esperan de su hijo respecto a su comportamiento familiar, escolar, social, hábitos de conducta, normas, valores, etc. Una educación demasiado autoritaria, con una rigidez excesiva, aumenta los problemas de estos niños.

Los niños adoptados con más de seis años presentan con frecuencia conductas problemáticas como desobedecer, mentir, robar, estrés, irritabilidad, agresividad, impulsividad, falta de atención, hiperactividad, etc. Los padres, siempre han de ser conscientes de los problemas que conlleva una adopción, para evitar una frustración posterior, que afectará además a su hijo.

Muchos padres me preguntan ¿cuándo debemos decirle que es adoptado? Con la mayor naturalidad posible, hay que irle enseñando las fotos de cuando le fuisteis a recoger para la adopción. Y cuando ya tenga una edad para entenderlo, le iremos explicando con un diálogo sencillo y absoluta normalidad, que hay mamás que llevan a su bebé en la tripa, y en su caso sus papás lo eligieron a él. Es positivo que se sienta un niño o niña especial, porque le hemos elegido como padres. Esto es bueno para su autoestima, igual que el amor incondicional que recibe de nosotros como padres. Así aumenta su tranquilidad, la seguridad en sí mismo, y le ayuda a vivir la adopción con absoluta normalidad. Es normal que a algunos padres les preocupa cómo decirles que son adoptados, y se lo dicen con tensión y preocupación. En mi opinión, esto puede percibirlo el niño, y le hace sentirse tenso y preocupado.

Si el niño adoptado tiene algún hermano biológico, hay que tratar a ambos hijos con total igualdad, sin hacer ninguna diferencia. Lo más importante es que los padres transmitan a ambos el mismo amor, normalidad, comprensión, educación en valores, tranquilidad, etc., para su autoestima y maduración personal.

 

CONDUCTAS PROBLEMA

Los niños adoptados en muchos casos, presentan problemas de vinculación afectiva temprana. Esto les hace más sensibles frente a situaciones cotidianas normales o nuevas, que no son capaces de afrontar, y que les pueden causar una importante inestabilidad afectiva o desadaptación general de su conducta.

¿Qué podemos hacer cuando aparecen conductas problemáticas en los niños adoptados? Pueden aparecer en los niños adoptados conductas como “tú no eres mi madre”, “tú no me quieres”, “tú no puedes mandar nada sobre mí”. Ante estas conductas, los padres debemos actuar con tranquilidad, normalidad, para que perciban nuestro equilibrio y seguridad, pero también nuestra determinación y firmeza.

Si observamos que nuestro hijo busca provocarnos, desea un enfrentamiento directo, tenemos que tener paciencia y no perder el control, sino que perciba siempre, incluso en estas conductas, nuestro amor como padres. Debemos controlar nuestro lenguaje, tanto verbal como no verbal. La forma de decir las cosas es tan importante como el contenido de lo que le decimos. Intentad siempre no entrar en su nivel de discusión, no responded a su provocación, porque una conducta negativa de los padres refuerza su conducta provocativa.

A veces, nuestro hijo dice frases como las que cito antes, para evitar hacer tareas domésticas, normas familiares o para justificar sus malas notas, o saltarse los límites, etc. En este caso, nos está manipulando. Estas frases se pueden interpretar como que necesita sentirse seguro de nuestro amor como padres, pero para su maduración y educación es necesario que le sigamos marcando las normas, límites y pautas de conducta de la familia. No podemos ceder a su manipulación o estaremos reforzando una personalidad negativa. Si no podemos controlar su comportamiento, hay que llevar a nuestro hijo a un especialista.

El 67% de los niños adoptados en países extranjeros, dos de cada tres, desarrollan trastornos psicológicos. Los más frecuentes son problemas de adaptación psicosocial, impulsividad, hiperactividad, déficit de atención y problemas de lenguaje, aprendizaje, dificultad de comunicación, fracaso escolar, negativismo y conductas desafiantes, enuresis, encopresis, tartamudez, hábitos nerviosos, tics, ansiedad, depresión, insomnio, etc.

Decidle siempre la verdad sobre su origen. Si comienza a preguntar, debemos evitar que obtenga información por otros medios. Hay que explicarle su origen con toda naturalidad, progresivamente, sólo cuando pregunte, y evitándole detalles dolorosos si los hay.

Es muy importante que él sienta que ha sido un hijo deseado y que aunque nació en otra tripa, sus papás actuales le quieren todo lo que se puede querer. En todos los casos, se recomienda que no se le informe antes de los 7 años, y sólo cuando él lo demande. Esto le ayudará a desarrollar una personalidad con más estabilidad emocional y más seguridad en sí mismo.

CONSEJOS A LOS PADRES

Los padres, con frecuencia, están desorientados y no pueden entender ni controlar la conducta de su hijo. En general, aconsejo a los padres, que traten de entender a su hijo observando su demanda emocional. Continuamente, está buscando la conducta afectiva incondicional de sus padres. Tiene una gran demanda afectiva, que con frecuencia se expresa con conductas problemáticas negativas. De esta forma, ponen a prueba el amor de sus padres. Por este motivo, se saltan con frecuencia las normas de la familia y los límites que les han puesto, creando una gran frustración en sus padres. En muchas ocasiones, buscan desorientar, culpabilizar y crear discusiones entre sus padres.

Es muy importante valorar el “estilo educativo de los padres”. Yo considero que el mejor estilo educativo es el que yo llamo “estilo afectivo”, que se caracteriza por hablarle siempre en un estilo afectivo, demostrándole amor, comprensión, confianza, seguridad, una clara estructura de las normas, una amplia educación en valores, enseñarle muy bien los límites de su conducta, y una cariñosa comunicación afectiva. Los otros dos estilos, que considero igual de negativos, son el estilo autoritario y el permisivo.

Un factor importante es la Resilencia. Se puede definir como “la capacidad de una persona para desarrollarse bien, para seguir proyectándose en el futuro a pesar de los acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (Manciaux y otros, 2003). Se puede ampliar la definición de resilencia como una forma de madurar psicológicamente, una actitud hacia los demás, desarrollando estrategias emocionales y de pensamiento dirigidas al afrontamiento de situaciones problemáticas, complicadas o traumáticas. Este concepto de resilencia se aplica tanto a padres como a hijos, ya que los padres transmiten a sus hijos miles de aspectos emocionales, educativos, afectivos, de comunicación, de normas y de valores. No le culpéis nunca si tiene conductas negativas, recordad que la mayoría de sus conductas están causadas por mecanismos inconscientes y el niño no tiene control sobre ellas. Mis consejos:

  1. Lo principal es la expresión afectiva. Muchos niños adoptados han vivido una fuerte carencia afectiva y demandan más conductas de amor.
  2. Los niños adoptados necesitan sentirse muy seguros en la vinculación afectiva con sus padres. Fomentad siempre este aspecto con conductas afectivas (besos, caricias, frases cariñosas, expresiones de vuestro amor hacia él, etc.)
  3. Intentad con vuestra conducta que cada día se sienta más seguro emocionalmente.
  4. Los hábitos de conducta negativos que presente se han de corregir con paciencia y sin prisas, de forma progresiva. Esto necesita su tiempo de aprendizaje.
  5. Intentad que vuestro hijo no os note desorientados o superados por su comportamiento.
  6. Que no os vea con excesiva preocupación o frustración. Esto fomentaría sus conductas negativas.
  7. No discutáis ni expreséis vuestras discrepancias respecto a su educación delante de él.
  8. No os recriminéis mutuamente lo que hacéis mal. El puede alegrarse de vuestras discrepancias o sentirse más inseguro. Depende de su personalidad.
  9. No os irritéis con él, habladle siempre con calma y tranquilidad.
  10. Utilizad siempre el estilo afectivo en su educación.
  11. Demostradle siempre vuestro amor incondicional.
  12. Cuando ponga a prueba vuestro amor como padres, y lo hará frecuentemente con conductas negativas, no le falléis, necesita esta seguridad afectiva de vosotros.
  13. Intenta siempre observar la conducta de tu hijo, analizando no lo que hace, sino “por qué lo hace”.
  14. Le entenderás mejor, si analizas sus conductas problema en clave emocional.
  15. Reaccionad con tranquilidad y absoluta calma cuando vuestro hijo os ponga a prueba.
  16. Recordad siempre que en muchas de sus conductas busca el chantaje y la manipulación para conseguir lo que quiere.
  17. Hay que educarle desde el principio en las tareas y normas de la casa, para que no las evite.
  18. Hay que estimularle adecuadamente, para que aumente su capacidad de aprendizaje.
  19. Reforzad sus conductas positivas, para que tenga más seguridad en sí mismo.
  20. Decirle siempre todo lo que hace bien, para fomentar su autoestima.
  21. Desde el principio esforzaos mucho en que tenga muy claros los límites y las normas de la familia.
  22. Los niños con hiperactividad, impulsividad (TDAH) o con conductas desafiantes (TND), tienen que aprender desde el principio qué peligros y riesgos conllevan sus conductas, ya que no tienen miedo al peligro.
  23. Si presenta retraso en la adquisición del lenguaje, o en la lectoescritura, haced con él todos los días ejercicios de lenguaje o de lectura y escritura.
  24. Si presenta temores y miedos, fomentad siempre el que los supere con vuestra ayuda. Decidle que es algo normal y que lo va a superar en poco tiempo.
  25. Reforzad su sociabilidad y enseñadle habilidades sociales.
  26. Esforzaos mucho en que la relación con los demás hermanos sea muy buena. Esto le dará seguridad.
  27. Evitad hablarle de su procedencia, que sea un tema de conversación sólo cuando él lo saque.
  28. No pongáis en casa fotos u objetos que le recuerden a su país.
  29. Cuando intente llamar vuestra atención con conductas negativas, no le prestéis atención o corregirle sin enfadaros.
  30. Tened mucha paciencia con él. Se saltará los límites para poner a prueba vuestro amor como padres. En este caso, lo mejor es sentarse a hablar tranquilamente sobre los límites y las normas de la familia. Lo más importante es que entienda el por qué de los límites y las normas.
  31. Reforzad siempre en él la integración en el colegio, en el grupo de amigos, en actividades deportivas o lúdicas.
  32. Si tiene pesadillas o terrores nocturnos, no durmáis con él, ayudadle a superarlo animándole todos los días a enfrentarse él solo a la situación.
  33. Si presenta enuresis o encopresis, necesita el tratamiento de un profesional.
  34. Si presenta hiperactividad e impulsividad, que os vea siempre en calma, explicándole cómo tiene que actuar o hacer las cosas.
  35. Si tiene déficit de atención, jugad con él a actividades o juegos que requieran mantener la atención mucho tiempo: deportes, lectura, conversaciones largas sobre un mismo tema, etc.
  36. Si tiene conductas agresivas como morder, dar patadas o se pelea, tenéis que reaccionar siempre con mucha calma para corregirle. Si también os manifestáis agresivos con él, estáis reforzando su agresividad.
  37. Desde el principio, enseñadle a renunciar a cosas y a aplazar premios. Esto aumentará su tolerancia a la frustración.
  38. Decidle siempre frases positivas, enfatizad sus aspectos positivos de personalidad, para reforzar su autoestima.
  39. Si tiene olvidos frecuentes, enseñadle a llevar una agenda, a apuntar todo lo que tiene que hacer, a ser organizado.
  40. Es importante que él sienta que responde a lo que esperáis de él, a vuestras expectativas.
  41. Corregidle siempre sus conductas negativas (golpes, irritabilidad, posturas inadecuadas, etc.) con estilo afectivo, sin alteración.
  42. No le gritéis, porque con gritos conseguiréis el efecto contrario al deseado.
  43. Si intenta culparos, no os dejéis manipular, explicadle las causas o el por qué.
  44. El castigo siempre tiene que ser la retirada de un premio que no se le da, siempre que entienda que lo ha perdido por su conducta negativa.
  45. El castigo siempre tiene que ser proporcional a su comportamiento.
  46. Si estáis cansados o desbordados por su conducta, no le culpabilicéis.
  47. Que sea frecuente vuestro contacto físico con él.
  48. Cuanto más afectivos seáis con él, mayor será su seguridad.
  49. Tenéis que intentar comprender, normalizar y regular sus emociones y sus conductas, para mejorar su estabilidad emocional y afectiva.
  50. Otro aspecto importante que tenéis que tener en cuenta, es que cuanta más edad tenga el niño, más tiempo necesitará para adaptarse en la familia.
  51. Es muy importante dedicarle todo el tiempo que necesita, que él sienta nuestro apoyo afectivo.
  52. Ante conductas problemáticas podéis aplicar la técnica del tiempo fuera o del coste de respuesta (pérdida de algún premio o privilegio: ver la televisión, jugar a la Play, ir al cine, etc.)
  53. No le gritéis ni os pongáis nerviosos con él, ya que le perjudica fomentando en él conductas negativas.
  54. Cuando esté agresivo o tenga una rabieta, dejadle sólo, y cuando se calme hablad con él con mucha calma.
  55. Si estáis disgustados por algo que ha hecho, decidle que es por su comportamiento concreto, no con él.
  56. Habladle siempre de sus conductas no calificándole con adjetivos despectivos.
  57. Cuando se porte bien, es importante que os vea alegres, esto le hace sentirse más cercano emocional y afectivamente de vosotros.
  58. Elegid el momento más tranquilo para hablar con él sobre sus conductas problema y alteraciones emocionales.
  59. Potenciadle siempre para que exprese sus sentimientos. Esto aumenta su adaptación, su autoestima y su seguridad.
  60. Con vuestros razonamientos, el niño irá interiorizando las normas y valores positivos, para corregirle en lo que sea necesario.
  61. El niño tiene que percibir que “sabéis escucharle”. A cada pregunta que os haga debe recibir una respuesta clara y entendible para su edad.
  62. Es muy importante que los niños adoptados aprendan a expresar y comunicar sus emociones positivas y negativas.

 

Una educación cristiana en valores, evita muchos trastornos en la infancia y en la adolescencia.

Como lo considero muy importante y tiene muchas características diferentes, y por falta de espacio, el próximo artículo se referirá al adolescente adoptado.

José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica


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