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«No es dar una comida, es estar sirviendo cada día» 

  • Los comedores sociales requieren constancia, algo que los religiosos aportan
    En Navidad hay entidades que hacen un esfuerzo extra, como esta cena solidaria en los capuchinos de Mallorca Reuters

    Diversas entidades católicas mantienen la tradición de organizar cenas de Navidad para la gente sin hogar. La Comunidad de Sant’Egidio lo hace cada Nochebuena, y este año han llegado a acoger a 150.000 comensales en ciudades de 70 países, incluyendo Barcelona.

    Aquellas congregaciones religiosas que tienen un servicio de comedor social a menudo hacen el esfuerzo de preparar una cena extra en Nochebuena. Sin embargo, lo realmente complicado y meritorio es servir comidas cada día. «Un comedor social es algo muy complejo, que requiere constancia, cada día, año tras año, y los ayuntamientos no suelen verlo con buenos ojos si detrás no hay mucha estabilidad», explica Javier Peña Vázquez, presidente de la Federación de Bancos de Alimentos de Andalucía. Si no hay unas personas comprometidas cada día, explica, es mejor aplicar otros recursos como un cheque-menú, con la colaboración de restaurantes locales. Por eso un comedor social suele tener detrás una congregación religiosa, con consagrados que han entregado su vida a los necesitados, y ésa es la base idónea. En Málaga, Peña pone varios ejemplos: «están los religiosos que atienden la Ciudad de los Niños; están las Hermanitas de los Pobres, que recogen y alojan personas sin renta o sin hogar, sobre todo ancianos; y están las religiosas del Cottolengo de Málaga, con sus enfermos, que por carisma fundacional no pueden pedir, sino que viven de la Providencia… y en el Banco de Alimentos las ayudamos. Alrededor de estos religiosos se suscitan voluntarios, y juntos hacemos que la comida llegue a sus comedores».

    Javier Peña, junto con unos amigos, puso en marcha el Banco de los Alimentos de Costa del Sol cuando lo prejubilaron en 1998. «Para mí, este servicio es una consecuencia de mis creencias», explica. «Soy católico, entendí que yo no vengo a la vida a pasar el tiempo, sino a dar respuestas. Mi mujer quedó encantada, y pienso, sencillamente, que esto es aplicar las Bienaventuranzas de Jesús». Ha sentido la ayuda de Dios estos años. «Encontrar una nave delante del mercado de mayoristas, por ejemplo, fue obra de la Providencia. Y que un alcalde se ofreciera a ampliar un local, lo atribuyo a la Virgen de los Remedios de Cártama, a la que visitábamos mucho», señala. Peña se emociona cuando recuerda que en 1998 recogían unos 40 kilos de comida al día en Mercamálaga. Esta Navidad, en la Gran Recogida de Andalucía, los Bancos de Alimentos han conseguido 1,7 millones de kilos.

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