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No he venido por mi cuenta 
24 de Marzo
Por Miguel Iborra Viciana

En aquel tiempo dijo Jesús a los judíos que habían creído en él: «Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres». Ellos le respondieron: «Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: Os haréis libres?» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; mientras el hijo se queda para siempre. Sí, pues, el Hijo os da la libertad, seréis realmente libres. Ya sé que sois descendencia de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no prende en vosotros. Yo hablo lo que he visto donde mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído donde vuestro padre». Ellos le respondieron: «Nuestro padre es Abraham». Jesús les dice: «Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre». Ellos le dijeron: «Nosotros no hemos nacido de la prostitución; no tenemos más padre que a Dios». Jesús les respondió: «Si Dios fuera vuestro Padre, me amaríais a mí, porque yo he salido y vengo de Dios; no he venido por mi cuenta, sino que Él me ha enviado (San Juan 8, 31-42).

COMENTARIO

Nos encontramos con una discusión particularmente virulenta entre Jesús y los judíos que habían creído en él.

Las palabras de Jesús son en realidad palabra de Dios. Comunican la verdad, porque dan a conocer las cosas como son a los ojos de Dios y no a los ojos de los fariseos. Vivir fuera de la casa, fuera de Dios quiere decir vivir en el pecado. Si aceptaran la palabra de Jesús podrían llegar a ser hijos y alcanzar la libertad. No serían esclavos.

Hoy que estamos como enredados y que nos quieren confundir más, este  evangelio nos invita a ser fuertes y olvidarnos de vivir la libertad de una sociedad que intenta dominar. Las propuestas de los medios (tv, publicidad, invitaciones y…. a una vida “más fácil, atrayente y deformada”, para conseguir la felicidad y  lo que consiguen es complicarnos mucho más y ser menos libres.

Cuantos testimonios,  en gestos, actitudes y criterios, de auténtica libertad,  tenemos de nuestros mártires. Nosotros lo que queremos y deseamos es  vivir de la fe, es ser fieles a la palabras de Jesús y como  esto exige esfuerzo y valentía ahí es donde encontramos el verdadero gozo.

Ser discípulo de Cristo es la única libertad que nos salva. Palabras de luz y  vida. ¡Esta es su magnífica y eterna herencia para vivir en justificado y positivo desahogo!

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