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No os equivoqueis, es idolatría 
Ángel Peréz

No sé si observáis que esta sociedad es incapaz de hacer un análisis serio de su situación actual: Una sociedad corrupta, sin valores, sin horizonte, sin ilusiones, deprimida y sobre todo sin esperanza. Se considera atea, y sin embargo vive esclava de un gran ídolo al que sirve a costa de su familia, de sus proyectos, deseos de juventud y hasta de su propia vida: EL DINERO.
En las empresas, lo importante no es el producto que se fabrica y el consumidor que lo recibe, sino la cuenta de resultados. Así vemos los bancos convertidos en usureros, las empresas farmacéuticas usando a los enfermos como cobayas, las empresas de alimentación abaratando y adulterando su producto a costa de nuestra salud etc.
Los seres humanos tienen su objetivo en el dinero, que es el catalizador para tener un status que le diferencia del resto de la manada. Poder, prestigio, belleza, son algunas de las ofertas de este ídolo que hemos levantado al destruir los templos y al verdadero Dios que heredamos de nuestros padres y abuelos.
Este ídolo nos ha reducido a la nada; está, poco a poco, desgajando nuestras familias; es el cáncer de los matrimonios; el virus que llevamos incoado, al decidir que nosotros somos capaces de darnos la felicidad, ha devorado nuestra conciencia y no nos queda nada de discernimiento. Resultado: la soledad en la que vive el hombre de hoy.
Esto no es nuevo. Dice el libro del Deuteronomio, hablando de el pueblo escogido por Dios: «Lo encontró en una tierra desierta, en una soledad poblada de aullidos» ¡Qué actual es esta Palabra! Vivimos en una sociedad avanzada en lo que se refiere a ciencia, y, sin embargo, es un puro desierto, en cuanto a relaciones humanas toca. Este egoísmo incansable que nos acecha, nos empuja a la soledad en los trabajos, en la familia, con los amigos y vecinos… No es una soledad al uso, ya que como dice el libro de Deuteronomio, está poblada de aullidos. Es la soledad interior que nos produce la insatisfacción de tener de todo y al mismo tiempo no tener de nada. Y ¿existe antídoto para esta enfermedad? Decía Teresa de Calcuta −una gran conocedora de esta enfermedad− que «la soledad se cura con amor y generosidad». Lamentablemente, amor y generosidad no son frutos de los avances de nuestra generación. Son dones que regalaba, regala y regalará aquel Dios de nuestros padres y abuelos que hemos despreciado por creer que somos capaces de construir un mundo habitable, donde todo ser humano tenga derecho −por el mero hecho de existir− a ser feliz.

Responder a No os equivoqueis, es idolatría

  1. elena

    Lamentablemente, la soledad es la gran plaga de este siglo XX y lo que llevamos del XXI. La soledad que es fruto muchas veces del egoísmo. Pero me ha gustado mucho el antídoto de Teresa de Calculta: “se cura con amor y generosidad”. No todo está perdido. Siempre estamos a tiempo de reconducir nuestras vidas y, con la ayuda del Espíritu, dar el paso hacia el otro con la mano tendida.

     

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