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No sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha 
17 de Junio
Por Francisco Javier Sánchez

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará. Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará. Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará» (San Mateo 6, 1-6. 16-18).

COMENTARIO

Buenos días hermanos en Cristo, en este pasaje del Evangelio de San Mateo podemos ver entre otras cosas lo siguiente. Se nos presentan las tres armas de que disponemos para enfrentarnos con el mal: La Oración frente al demonio, la Limosna frente al mundo y el Ayuno frente a la carne.

Se nos enseña cual es la forma correcta de utilizar estas armas. Si cualquiera de nosotros las utiliza para ser visto y alabado por las demás personas perderá la recompensa del Señor, sin embargo, si las utiliza lo más en secreto posible, no habrá ninguna recompensa humana pero sí habrá recompensa del Señor, que es, la que de verdad importa.

Las obras buenas no deben hacerse para ser visto y alabado. Hay que hacerlas aunque no nos vean, que es muy distinto.

Tengámoslo muy presente. Un abrazo en Cristo.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna, amén.

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