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Nuestra Señora de la cruz del sur 

María, llena de gracia El día 15 de agosto la Iglesia celebra la Solemnidad de la Asunción de la Virgen a los Cielos. En una buena parte de los pueblos de España se celebran las fiestas patronales, conocidas popularmente como el “día de la Virgen”. Belleza de María Estamos en un tiempo en que el cuidado del físico femenino y masculino se ha convertido en una obsesión y, a veces, en la expresión de nuestros complejos interiores. Los cristianos ensalzamos la belleza de María, pero tenemos muy claro que hablamos de otro concepto de hermosura… La belleza física sin santidad, nos hace vanidosos; lo cual nos conduce al ridículo, e incluso, a la fealdad. La auténtica belleza no es “apariencia”, sino “aparición”. En efecto, lo primero que captamos del misterio de Dios no es la verdad, sino la belleza. Y en un segundo momento, comprendemos que esa belleza es el esplendor de la verdad y de la bondad de Dios que sale a nuestro encuentro. De alguna manera, podemos decir que en la Virgen María se nos aparece Dios, ya que Ella es la obra más perfecta que ha salido de sus manos. La hermosura de María cabe deducirla también de aquella frase de Santa Bernardette, quien fuera vidente de la Virgen en Lourdes: “Cuando se ha visto una vez a María, no se tiene más que un deseo: morir para volver a verla”. Esposa de Dios María es la única mujer que ha podido llamarle a Dios “hijo mío”. La Maternidad Divina de María es, sin duda, el dogma mariano por antonomasia, y de él se desprenden como consecuencia los demás: Concepción Virginal, Asunción a los Cielos e Inmaculada Concepción. Ahora bien, el Papa Benedicto XVI también se ha referido a Ella bajo la imagen de “Esposa de Dios”, de una forma muy sugerente. Lo hizo en la introducción al Ángelus con el que concluyeron las Jornadas Mundiales de la Juventud en Sydney. Transcribo aquellas palabras, en las que comenta el saludo del arcángel Gabriel a María: «Esta escena es quizás el momento culminante de la historia de la relación de Dios con su pueblo. (…) La Alianza con Israel fue como un tiempo de hacer la corte, un largo noviazgo. Luego llegó el momento definitivo, el momento del matrimonio, la realización de una nueva y eterna alianza. En ese momento María, ante el Señor, representaba a toda la humanidad. En el mensaje del ángel, era Dios el que brindaba una propuesta de matrimonio con la humanidad. Y en nombre nuestro, María dijo sí. En los cuentos, los relatos terminan en este momento: “y desde entonces vivieron felices y contentos”. En la vida real no es tan fácil. Fueron muchas las dificultades que María tuvo que superar al afrontar las consecuencias de aquel “sí” al Señor. (…) En las diversas pruebas Ella permaneció fiel a su promesa, sostenida por el Espíritu de fortaleza. Y por ello tuvo como recompensa la gloria. Queridos jóvenes, también nosotros debemos permanecer fieles al “sí” con que acogimos el ofrecimiento de amistad por parte del Señor. Sabemos que Él nunca nos abandonará. Sabemos que Él nos sostendrá siempre con los dones del Espíritu. María acogió la propuesta del Señor en nombre nuestro. Dirijámonos, pues, a Ella y pidámosle que nos guíe en las dificultades para permanecer fieles a esa relación vital que Dios estableció con cada uno de nosotros. María es nuestro ejemplo y nuestra inspiración; Ella intercede por nosotros ante su Hijo, y con amor materno nos protege de los peligros». Hemos ilustrado este artículo con esta hermosa imagen, que tiene la advocación de “Nuestra Señora de la Cruz del Sur”. Se trata de un cuadro al óleo, de aproximadamente un metro y medio de altura, que fue pintado y colocado para su veneración en la Catedral de Sydney, con motivo de las Jornadas Mundiales de la Juventud. La belleza de esta imagen estaba adornada de continuo por cientos de jóvenes que, arrodillados ante ella, rezaban el rosario y se consagraban a la Virgen, en el espíritu del lema del Pontificado de Juan Pablo II: “Totus tuus” (Soy todo tuyo, María). El curioso título de “Cruz del Sur” proviene de la constelación de estrellas visible únicamente en el hemisferio sur, tal y como están recogidas en la bandera australiana. Las Jornadas Mundiales de la Juventud en Australia, así como el anuncio de su próxima celebración en Madrid, en 2011, nos han llenado de esperanza. A María le gusta contemplar los rostros de sus hijos vueltos hacia su Hijo, y estoy seguro de que su contribución maternal será decisiva en la evangelización de nuestros jóvenes.

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