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Ocho de cada diez españoles está a favor de la clase de Religión 

Ocho de cada diez españoles están a favor de que los escolares puedan cursar la asignatura de Religión y moral católica si así lo desean sus padres, según se recoge en el quinto barómetro educativo elaborado por CONCAPA. El estudio también destaca que el 83,6% de los padres pide más libertad de elección y considera que la educación de sus hijos mejoraría si pudiera enviarlos a los colegios que consideran más adecuados, y que el 98,6% piden que los estudios de los alumnos de entre 3 y 18 años deben ser totalmente gratuitos

«La mayoría de la sociedad respeta la libertad de elección de las familias en la enseñanza de sus hijos, por mucho que después, en el debate político, se escuche mucho ruido contrario a esa misma libertad». Son palabras de Luis Carbonel, Presidente nacional de la Confederación Católica de Padres y Madres de Alumnos, CONCAPA –la segunda asociación de padres más numerosa de España– al explicar los resultados del quinto Concapa-barómetro presentado esta misma mañana en Madrid.

En el estudio, elaborado con datos de todas las provincias de España y una muestra de 400 llamadas telefónicas, se recoge que casi ocho de cada diez entrevistados, el 78,4%, está a favor de que los alumnos puedan recibir en los colegios enseñanza religiosa y moral si así lo desean sus padres. Unos datos superiores inclusos al porcentaje de padres que, de hecho, escogen esta asignatura para sus hijos, y que el curso pasado fue del 65%. Es decir, que al menos un 13% de las familias que no matriculan a sus hijos en esta materia está a favor de que se oferte en las escuelas para que otros padres puedan optar por ella.

Gratuidad y más libertad de elección

Uno de los datos más llamativos es que, como ha explicado Carbonel, «al cruzar estos datos con el posicionamiento electoral de los padres, hemos comprobado que el 100% de los entrevistados que se definían como votantes de centro, centro-derecha y derecha, estaban a favor de esta libertad de elección; y entre los votantes de centro-izquierda e izquierda, algo más del 50% también lo estaba».

De hecho, los datos del Barómetro elaborado por CONCAPA inciden precisamente en la demanda de mayor libertad por parte de los padres. Así, el 83,6% de los encuestados considera que la educación española mejoraría si los padres pudieran enviar a sus hijos a los colegios que consideren más adecuados, y casi la totalidad de los entrevistados (el 98,6%) pide que los estudios para los alumnos de entre 3 y 18 años sean totalmente gratuitos, así como los libros y materiales curriculares y el transporte escolar. Dos medidas, la de la libertad de elección de centro y la gratuidad de toda la enseñanza –también en los centros concertados– que son una reivindicación constante de las plataformas de padres y de los sindicatos profesionales, pero que suelen estrellarse contra el muro de la Administración.

Necesaria educación financiera

El estudio también ha revelado que «la crisis ha hecho que las familias se preocupen más por la formación que tienen sus hijos para enfrentarse a la vida, y quieren que los alumnos estén mejor preparados de lo que lo están los propios padres para enfrentarse a algo tan sencillo y tan importante como las negociaciones con los bancos o la información de su hipoteca». Por eso, el 94,6% de los entrevistados está de acuerdo en que se incluyan conocimientos bancarios y financieros en el currículo de la educación obligatoria, y siete de cada diez opinan que si los escolares tuvieran conocimientos de economía y finanzas habría en el futuro más y mejores empresarios.

Estos datos esconden, en realidad, la preocupación de los padres por que a sus hijos no les pase en el futuro lo que a ellos mismos les ha sucedido en la crisis: verse indefensos ante el sistema económico establecido. Tanto es así, que el 84,1% de los encuestados, que ha tenido o tiene hipoteca, no entiende el funcionamiento de la misma ni los cálculos que realiza el banco para fijar la cuota mensual a pagar. Y, por tanto, les inquieta la ignorancia que también sus hijos muestran en esta materia: el 81,9% de los padres dicen que los jóvenes de entre 16 y 20 años no sabe distinguir una libreta de ahorros de un talonario de cheques; nueve de cada diez dice que no conocen la diferencia entre un cheque y un pagaré; y tres de cada cuatro, que no saben distinguir una tarjeta de crédito de una tarjeta de débito.

Los padres ignoran cómo estudian sus hijos

El Concapa-barómetro también ha mostrado algunos datos contradictorios, que demuestran que los padres no conocen en realidad cómo estudian sus hijos, o quizás comparten con ellos ciertos vicios en la forma de trabajo.

Así, para más de la mitad de los entrevistados (56,3%) con hijos de 12 a 16 años, los estudiantes se concentran poco en sus estudios, pero, sin embargo, el 85,8% afirma a renglón seguido que sus hijos interrumpen poco su tiempo de estudio. Entonces, ¿qué piensan los padres: que sus hijos se concentran poco cuando estudian, o que estudian bien y sin interrupciones? «Para mí esta ha sido también una sorpresa –ha explicado Cabonel a Alfa y Omega–. Quizás es que los padres consideran normal, por ejemplo, que sus hijos estudien mirando el móvil o con el ordenador encendido, porque ellos también trabajan así y no lo consideran una interrupción, aunque en realidad sí son capaces de detectar que eso influye luego en la concentración que mantienen los alumnos a la hora de estudiar.

Con respecto a la planificación del tiempo de estudio, siete de cada diez (el 62,4%) entrevistados considera que los estudiantes planifican poco su estudio, y casi tres de cada cuatro (74,1%) dice que lo planifican más para repasar antes de los exámenes. «Estudiar más antes de un examen es lo normal, pero cuando sólo se estudia antes de una prueba, que es lo que parece indicar el barómetro, se da pie a que surjan problemas, porque lo que rápidamente se estudia, rápidamente se olvida» ha asegurado Carbonel.

Asimismo, casi siete de cada diez entrevistados (68,4%) dice que sus hijos saben hacer resúmenes y algo más (el 77,8%) considera que los alumnos entienden bien lo que estudian. O lo que es lo mismo, que el 32% de los padres cree que sus hijos no comprende ni asimila correctamente los contenidos que estudia, «una cifra que nos remite al 30% de fracaso escolar que tenemos en España, y que quizás tenga que ver, precisamente, con que los escolares no saben estudiar, no entienden bien lo que leen o no saben hacer un resumen para comprender lo esencia de cada asignatura».

Universidad: politizada y fábrica de parados

El último de los campos analizados por CONCAPA ha sido el de la enseñanza universitaria. Y los resultados son también, como mínimo, inquietantes: las familias denuncian que la politización de la Universidad ha convertido a nuestros centros superiores en «fábricas de parados».

El 36,5% de los encuestados piensa que «la universidad española se ha convertido, en general, en un aparcamiento de jóvenes condenados al paro o al subempleo», y casi la mitad (el 48,1%) opina que «los males de la universidad se deben a que está excesivamente politizada». De ahí que, las familias apuestan por mostrar a sus hijos universitarios la realidad del mercado laboral para evitar que se contagien de esos «vicios» estudiantiles, y dos de cada tres entrevistados (67,1%) están acuerdo en que los estudiantes de más de 18 años compaginen sus estudios con un trabajo remunerado; casi seis de cada diez (58,5%) piensa que las empresas que contraten a estudiantes en trabajos a tiempo parcial deberían tener bonificaciones en la Seguridad Social y mejoras fiscales; dos de cada tres (68,1%) considera que las familias españolas deberían enseñar a sus hijos mayores de 18 años a compaginar sus estudios con trabajos parciales remunerados; y casi la totalidad de las personas entrevistadas (el 97,4%) considera positivo para la formación de los alumnos mayores de 18 años que realicen trabajos remunerados a tiempo parcial.

Aunque el hecho de que el 91,9% de los padres reconozca que sobreprotege a sus hijos universitarios plantea una duda: ¿De verdad quieren las familias españolas que sus hijos universitarios estudien y trabajen a la vez, o más bien esperan que trabajen y estudien a la vez… los hijos de los demás?

José Antonio Méndez

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