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Perdona de corazón 
17 de Marzo
Por Javier Sánchez Hita

EN aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».
Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”.
Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”.
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”.
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano» (San Mateo 18, 21-35).

COMENTARIO

Buenos días hermanos en Cristo. En este pasaje del Evangelio de San Mateo podemos ver, entre otras cosas, lo siguiente.

El pasaje comienza con una pregunta de San Pedro al Señor. ¿Cuántas veces hay que perdonar al hermano, siete veces (7, número simbólico)?.

El Señor responde setenta veces siete, lo cual significa siempre.

A continuación propone una parábola.

Un rey decide ajustar las cuentas con sus siervos. Le presentan a uno que debe una cantidad desorbitada, imposible de pagar. El señor decide que tanto él como su familia y sus bienes sean vendidos para pagar la deuda. El siervo pide clemencia y, a pesar de la magnitud de la deuda, es perdonado.

Cuando el siervo sale, encuentra a un compañero que le debe una cantidad modesta. A pesar de la petición de clemencia, decide que su compañero sea encarcelado.

Cuando el señor se entera, manda llamar al siervo y le dice, yo te perdone una deuda inmensa. Pero tú eres incapaz de perdonar a tu compañero. Inmediatamente a la cárcel.

Aquí tenemos anticipado uno de los criterios del examen final por el que todos vamos a pasar. El Señor Jesucristo avisa. El que no perdone a su hermano, no será perdonado por el Padre Celestial. Ya sabemos cual será una de las preguntas del examen. El que avisa no es traidor.

Tengámoslo muy presente.

Un abrazo en Cristo.

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna, amén.

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