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Pornografía: «el virus del siglo XXI» 

Menores chantajeadas para grabar vídeos porno. Mujeres secuestradas para hacer de webcamers. Chicas drogadas para someter su voluntad. Hombres y niños adictos a la pornografía. Actores y actrices explotados. La pornografía está dejando cada vez más víctimas, a un lado y al otro de la pantalla

La productora Mabel Lozano y el inspector de policía Pablo J. Conellie se han adentrado en el mundo de la pornografía y el resultado de sus cinco años de investigación lo han volcado en el libro PornoXplotación (Alrevés). «Hay explotación sexual detrás del porno, hay trata y prostitución», asegura Mabel Lozano en esta entrevista a Alfa y Omega.

¿Todo lo que contáis en el libro es real? ¿De verdad está pasando todo esto, incluso aquí en España?
Es cien por cien real. Las personas que aparecen en el libro son personas reales, no personajes. Lo único de ficción son sus nombres, nada más. Y son gente muy joven, forman un mosaico de una realidad muy desconocida. Hay explotación sexual detrás del porno, hay trata y prostitución. Pensamos que es una película, pero en realidad la pornografía es el último caladero para explotar mujeres en situación de vulnerabilidad.

¿Cómo se atrapa a las chicas en esta red?
A las chicas se las propone ser modelos a través de una webcam, ofreciendo dinero fácil y popularidad, diciéndoles que pueden emitir y grabar desde su casa, pero para monetizar todo eso hace falta una plataforma y ahí entra la explotación. En España hay miles de anuncios con el objetivo de captar carne fresca para el negocio. También hay niñas que suben videos a Internet, y luego se las chantajea con mandárselos a su familia.

Es pornografía en vivo. Ellas están en su casa pero el usuario que entra puede pedir cualquier abuso. Yo a esto lo llamo prostitución 2.0. Las mafias operan aquí, es donde más se está moviendo el dinero.

¿Cómo es este mundo por dentro?
La pornografía es un negocio muy opaco. En la mayoría de los videos de las páginas más conocidas ni siquiera hay un consentimiento para que esos videos estén ahí. Pueden haber sido obtenidos de cualquier manera, incluso con chantaje. Estas páginas tienen cientos de denuncias en todo el mundo, porque contienen videos de menores, pederastia, abusos sexuales, sexo no consentido, imágenes que nadie ha cedido para su emisión…

¿Consumir porno entonces favorece la prostitución?
Sí, hoy se está ganando dinero con el porno en vivo online. En realidad es explotación real de una mujer aunque sea a través de tu móvil o del ordenador de tu casa, ya sea a una mujer en Canadá o a una niña de 7 años en Filipinas. Es así.

¿Qué consecuencias tiene esto para las mujeres?
Hay secuelas gravísimas: depresiones, suicidios… Entrar es sencillo pero salir de ahí es muy difícil. Esta vida condiciona sus vida y sus relaciones. Los que trabajan en esto nos han dicho que no hay análisis de enfermedades de trasmisión sexual, no se usa preservativo para grabar las escenas, no hay seguridad de ningún tipo, ni contratos, se paga en dinero negro…

¿Crees que la pornografía tiene que ver con el aumento de casos de violaciones y con las llamadas manadas?
Totalmente. Los consumidores, que son cada vez más jóvenes e incluso niños, están ritualizando lo que ven en el porno, y lo llevan a cabo en su casa, en el colegio, en la calle. Las manadas no son otra cosa que la ritualización del prono grupal. La pornografía es el virus del siglo XXI, un virus que se inocula por los ojos.

¿Los contenidos del porno son violentos?
Cada vez más. Es un tema de poder, más que de placer: yo te pago y haces lo que yo quiero. A las mujeres se las trata fatal. Es muy violento y muy real.

Vamos con los consumidores. ¿El adicto a la pornografía sufre?
Finalmente sufre, claro que sí. Al principio no, porque el consumo le genera dopamina. Pero luego no lo puedes dejar y es un verdadero problema. Genera una adicción brutal y te consume la vida. Empiezas por un video de tres minutos y luego te destroza. Puedes perder tu vida, tu salud, tus relaciones, tu afectividad, tu familia, tu trabajo tus estudios… Todo. Es una adicción pura y dura, necesitas consumir cada vez más para obtener cada vez menos placer, como pasa con cualquier otra droga. Pasas cada vez más tiempo, y necesitas contenidos cada vez más fuertes. Muchos heterosexuales terminan consumiendo pornografía gay o trans, solo porque es más dura. Es una droga en la que empiezas con una papelina y luego necesitas cinco.

La edad de consumo está disminuyendo…
Eso tiene que ver, más que con la edad, con la posibilidad de acceder a un móvil. En España el móvil se ha convertido en el regalo estrella de la Primera Comunión. Eso es abrirles la puerta a los niños a este mundo. Hay muchos jóvenes que llegan por casualidad, y entran en páginas con anuncios que les redireccionan enseguida a páginas pornográficas, sin ningún tipo de filtro ni control de acceso. Y eso les acaba devorando la vida.

¿Y las chicas?
Las chicas también consumen, aunque no a esos niveles. Lo grave es que acaban pensando que para agradar a un chico tienen que prestarse a hacer todo lo que ven en el porno, cuando en realidad la pornografía es salvaje, brutal, machista y misógina. Además, lamentablemente la palabra más buscada en estas páginas es teen (adolescente). Los usuarios quieren lolitas en venta.

¿Crees que es una droga tolerada?
Por supuesto, se la llama entretenimiento para adultos y se la coloca como una oferta de ocio, cuando en realidad es agresiva y crea adicción con muy pocas exposiciones.

¿Qué deben hacer los padres ante todo esto?
Primero, no ser negacionistas, no pensar que tu hijo no consume y cerrar los ojos. Los padres del siglo XXI deben saber que la pornografía está ahí, que es barata y accesible para sus hijos. Tienen que hablar de eso con ellos y con ellas, y hablarles de cómo son las relaciones afectivas sanas.

Y deben tomar precauciones; hay niñas que suben a la red, a TicToc o a Instagram, bailes en bañador. Es muy fácil encontrar luego esos videos en PornHub. Por no hablar de la sumisión química que pueden sufrir cuando salen de noche. No se está educando a las niñas para cuidarse y protegerse.

Una última pregunta. ¿Cómo crees que ha afectado la pandemia a este fenómeno?
Durante el confinamiento, Pornhub recibió 115 millones de visitas al día, y dio libre acceso a sus contenidos Premium, todo para captar a más y más jóvenes. Se han disparado en estos meses las visitas a los grandes portales, se ha captado a miles de chicas para ser webcamers. Han sido unos meses en los que millones de seres humanos han entrado sin filtro en este mundo.

La edad de inicio baja en picado

Ocho de cada diez adolescentes ve pornografía casi a diario

Baja la edad del primer acceso a los 12 años

EL 9 % de los niños que acceden por primera vez tiene menos de 10 años

El 70 % de los adolescentes llegan hasta ella de manera accidental

Más del 50 % reconoce que influye mucho en su vida

El 35 % de los chicos confiesa que consume más de lo que les gustaría

Del informe (Des)información sexual: pornografía y adolescencia, de Save the Children

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