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Psicopatía II 

 El Trastorno de personalidad antisocial, antes llamado Psicopatía, se va agravando mediante dos vías de mecanismos psicológicos: procesos funcionales y atributos estructurales.

A. PROCESOS PSICOLÓGICOS FUNCIONALES

  1. Expresivamente impulsivo, impetuoso e incontrolable. Actúa de forma espontánea y precipitada. Es imprudente, poco previsor e incauto, incapaz de planear sus actos o considerar otras alternativas.
  2. Interpersonalmente irresponsable. Es una persona de poco fiar, es incapaz o bien se niega intencionadamente a hacerse cargo de sus responsabilidades personales, conyugales, laborales o económicas. Se inmiscuye en la vida de los demás y viola sus derechos, transgrediendo las normas sociales establecidas mediante comportamientos fraudulentos o ilegales.
  3. Cognitivamente desviado. Desdeña los ideales tradicionales, no acepta las normas sociales y menosprecia los valores convencionales.
  4. Mecanismo de impulsividad-actuación. Rara vez limita las tensiones internas, que pueden incrementarse posponiendo la expresión de pensamientos ofensivos y acciones malevolentes. Los impulsos socialmente reprobables se descargan directamente de un modo precipitado, por lo general sin culpa ni resentimiento.

B. PROCESOS PSICOLÓGICOS ESTRUCTURALES

  1. Autoimagen autónoma. Se ve a sí mismo como si las restricciones sociales y las limitaciones de las lealtades personales no le afectasen. Valora la imagen y el sentido de libertad y desconfía de las personas, los lugares, las obligaciones o las rutinas.
  2. Representaciones degradadas. Las representaciones internalizadas están compuestas por relaciones interpersonales degradadas y corruptas, que reflejan actitudes e impulsos vengativos que transgreden los ideales y las costumbres culturales y devalúan los sentimientos personales, a la vez que codician intensamente los beneficios materiales que la sociedad les ha negado.
  3. Organización indisciplinada. Fácil transgresión de los controles, umbrales bajos para la descarga hostil o erótica, pocos canales para la sublimación, expresión sin trabas y notable intolerancia a la demora o a la frustración.
  4. Estado de ánimo insensible. Es una persona dura, irritable y agresiva, como se expresa mediante los déficits de caridad social, compasión o remordimiento personal. Manifiesta una falta de civismo muy importante y un desinterés ofensivo, por la propia seguridad y la de los demás.

 

TRASTORNO DE PERSONALIDAD ANTISOCIAL

Cuando el trastorno de personalidad antisocial ya está en una fase avanzada se manifiesta y resume como patrón dominante de inatención y vulneración de los derechos de los demás, que se produce desde los quince años de edad, y que se manifiesta por tres o más de los síntomas siguientes:

  1. Incumplimiento de las normas sociales respecto a los comportamientos legales, que se manifiesta por actuaciones repetidas que son motivo de detención.
  2. Engaño, que se manifiesta por mentiras repetidas, utilización de alias o estafa para provecho o placer personal.
  3. Impulsividad o fracaso para planificar con antelación.
  4. Irritabilidad y agresividad, que se manifiesta por peleas o agresiones físicas repetidas.
  5. Desatención imprudente de la seguridad propia o de los demás.
  6. Irresponsabilidad constante, que se manifiesta por la incapacidad repetida de mantener un comportamiento laboral coherente o cumplir con obligaciones económicas.
  7. Ausencia de remordimiento, que se manifiesta con indiferencia o racionalización del hecho de haber herido, maltratado o robado a alguien.

 

ETIOLOGÍA

En mi opinión, el maltrato psicológico más profundo es la falta de amor de los padres hacia su hijo. Aunque algunas teorías han atribuido las conductas antisociales —sobre todo la agresividad, la ira y la violencia— a factores genéticos, los factores ambientales tienden a modelar la expresión de estas conductas. Los factores ambientales pueden ser suficientes para explicar la etiología de la personalidad antisocial:

  1. Modelo parental negativo. Con un modelo parental deficiente, el niño recibe una orientación casi nula. El niño busca el modelo fuera de la familia. Es muy frecuente en familias separadas en las que el niño ha visto discutir a sus padres, incluso con agresiones y maltrato físico o psicológico antes de la separación. Sin una figura parental de autoridad positiva, el niño se siente abandonado y rechazado. De esta forma, aprende a estar en contra de todo, y a ser duro con todos. Manifiesta una clara tendencia a tener gusto por ser callejero y por integrarse con grupos marginales de amigos que cometen pequeños hurtos o toman drogas. Su conducta social se va haciendo más inapropiada respecto a las normas sociales. Ya desde pequeño aprende que “los fuertes” viven mejor. Su principal norma de comportamiento es que “el fin justifica los medios”. La condena social que recibe de los demás le va endureciendo y termina por aumentar su egocentrismo y violencia. Ya solo confía en sí mismo. El niño antisocial aprende rápidamente que no se puede confiar en los demás y ya comienza a percibir todo su entorno con suspicacia y desconfianza. Aumenta su necesidad de control intrapersonal, interpersonal y ambiental. Va aumentando su insensibilidad y contesta mal a todos. Si percibe que puede perder el control, se agravan su desconfianza y sus ataques de ira extrema.
  2. Violencia o agresividad parental. El niño es una diana de la hostilidad parental. Percibe a sus padres como frustrados en el área laboral, social, etc., y aprende que todo en esta vida está contra él, que tiene que defenderse de los demás y de las normas sociales, que son injustas. En muchos estudios se ha demostrado cómo los niños o adolescentes que ya tienen rasgos de este trastorno, son víctimas de la frustración de sus padres, y solo han recibido en la familia agresividad, crueldad y dominación parental. En consecuencia, los padres hostiles e impulsivos potencian y fomentan sentimientos de hostilidad en sus hijos, con dos mecanismos: utilizando a su hijo como escape de su frustración y agresividad, y a la vez, al ser para el niño modelos de violencia y desprecio de las normas sociales, el niño o adolescente siente que sus padres aprueban su conducta negativa igualmente de desprecio e ira hacia los demás. Está claro que la agresividad genera más agresividad.
  3. Conductas vengativas aprendidas. El hecho de haber sido el blanco de la ira parental les hace sentirse abandonado y van expresando más y más conductas antisociales sobre los demás. Aprenden a humillar y explotar a los demás para que a ellos no les humillen o exploten nunca. Al llegar a la adolescencia son vengativos y rencorosos en la interacción interpersonal. Sienten que como la vida les ha maltratado, tienen que maltratar a los demás. Son muy suspicaces con los demás y solo confían en sí mismos. En la adolescencia rechazan todas las directivas sociales, escolares, parentales, etc. Su personalidad se va haciendo más agresiva, desconfiada, vengativa y su apariencia es de independencia y seguridad en uno mismo.

 

PATRÓN PATOLÓGICO

            Estos son los principales procesos psicológicos que perpetúan la psicopatía o personalidad antisocial, y llevan a los casos más graves:

  1. Condicionamiento. Su conducta cada vez más desconfiada, intrépida, antagonista, hostil y vengativa se va reforzando negativamente. El refuerzo negativo se define como la eliminación del castigo u otro estímulo negativo. Sus conductas antisociales pueden servir para reducir la probabilidad de experimentar cualquier estímulo negativo. De esta forma van aumentando en él las conductas de humillar y degradar a los demás, manipularlos para conseguir sus objetivos o explotarlos de alguna forma. Su conducta antisocial funciona como un poderoso refuerzo negativo, una conducta de evitación. Su mente percibe lo que le rodea como un mundo cargado de peligro y frustración, donde hay que defenderse teniendo más maldad y crueldad con los demás. De este modo, se perpetúan las conductas de desprecio hacia la sensibilidad, la afectividad, la ternura, la comprensión, etc. y se va incrementando la ira generalizada y el desprecio hacia todo lo que le rodea.
  2. Distorsiones cognitivas. En la percepción del ambiente y de la realidad se produce un aumento de la ira y el resentimiento. La suspicacia y hostilidad hacia los demás se generalizan. Tiene muchas distorsiones cognitivas sobre los comentarios y las conductas de los demás y ya todo lo considera una humillación contra él. Interpreta siempre mal lo que ve y escucha y magnifica todo en insultos graves y calumnias. No es capaz de reconocer la buena intención de los demás.
  3. Desconfía siempre de los demás cuando expresan sus sentimientos. La amabilidad, simpatía, ternura y otras conductas positivas de los otros las interpreta como algo maligno contra él. Nunca siente nada positivo hacia el débil o el oprimido, se ríe de los demás considerándolos débiles y mentirosos. No puede entender la debilidad, solo comprende que se vive siendo más fuerte que los otros, siendo cada vez más duro y rencoroso.
  4. Enemigos. Se crea enemigos porque su conducta hostil, agresiva, vengativa, insensible y de desprecio puede provocar la ira de otras personas. Llega a percibir a todos como hostiles hacia él. Por este motivo, su ira y deseos de venganza van en aumento.
  5. Síntomas narcisistas y paranoides. Los casos más graves presentan síntomas de este tipo. Son muy impulsivos, desafiantes, hostiles y vengativos. Se saltan todas las normas sociales, los valores éticos y morales y la ley. Su desconfianza le hace planificar el castigo y la venganza a los demás. Su imagen ya es de insensible, duro, fuerte, activo, desconfiado, rencoroso, vengativo, fuerte y valiente. Le atrae todo lo prohibido, las situaciones arriesgadas y el peligro. Si recibe un castigo, como la cárcel, le refuerza más a rebelarse en su odio a toda la sociedad. Ya solo piensa que todos son “injustos” con él. En algunos casos, cuando llegan conseguir una situación de poder en la empresa o la política, tienden a ser dominantes en extremo con las personas que tienen bajo su control. Muestran una gran arrogancia y desprecio hacia los derechos de los demás y nunca tienen sentimientos de culpa.

 

INTERNET Y PSICOPATÍA

            Espero que este apartado pueda ser útil, sobre todo para los menores de edad y los jóvenes, como una alarma para no quedar nunca con un desconocido ni enfrentarse a él en internet. Un estudio reciente de la Universidad de Birmingham ha descubierto que los casos graves de psicopatía actúan de seis formas diferentes en las redes sociales para perpetrar sus venganzas o buscar a sus víctimas:

  1. El vengativo. Es el tipo más frecuente. Cuando ve algo que no le gusta en las redes sociales, reacciona violentamente e intenta vengarse produciéndole el máximo daño a esa persona. La persigue de todas las formas posibles hasta que la localiza.
  2. El hostil. Es una persona que participa en las redes sociales con todo tipo de palabras hostiles y frases para amenazar a personas que considera débiles o despreciables por sus opiniones. Su principal objetivo es conseguir verse en la vida real con estas personas para actuar contra ellas de forma violenta. Ya han ocurrido muchos casos de agresiones de esta forma, incluso entre menores.
  3. El imitador. Después de ver una película violenta intenta conocer a alguien en internet hasta que consigue quedar con esa persona, que tiene que ser parecida a la de la película, para imitar al personaje. Ya se han dado en muchos países casos de asesinatos siguiendo este perfil.
  4. El explotador. Busca una persona en internet que se ajuste a la imagen que él se ha creado e intenta quedar con esa persona para maltratarla, explotarla y despreciarla.
  5. El que inventa una historia. Son psicópatas que primero maltratan o matan a una persona y luego a través de las redes sociales tratan de extender la idea de que esa persona se ha ido a un país lejano, desprestigiándola e inventando que ha huido de la justicia por las cosas graves que había hecho, para borrar su responsabilidad penal.
  6. El que lo anuncia. A través de Facebook anuncia a todos sus conocidos que va a cometer un asesinato o un acto ilegal de robo, venta de drogas, etc. Disfruta enormemente con el peligro de presumir ante los demás de lo que es capaz, y arriesgarse a ser perseguido por la policía. Generalmente, tiene un plan muy organizado para no ser detenido.
José Antonio Gris
Especialista en Psicología Clínica

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