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Quinto misterio luminoso. La institución de la Eucaristía 

Entrar en este misterio requiere haberse encontrado previamente con Jesucristo, haberlo conocido mediante la fe, experiencia que va mucho más allá de los sentidos. Impresiona acudir a una procesión del Corpus Cristi: un no iniciado allí no entendería nada. En las procesiones de la Semana Santa paseamos por nuestras calles imágenes reconocibles de la Pasión del Señor o de la Virgen Dolorosa, pero en el Corpus lo que paseamos es un trozo de pan, que eso es lo que ven nuestros sentidos. Posiblemente muchos valoran la custodia donde aquel se aloja, pero el contenedor por muy valioso que sea, no es nada al lado de lo que aloja en su interior. Lo que paseamos por las calles en la festividad del Corpus Cristi es el misterio más insondable de la fe.

La Eucaristía no es otra cosa que la presencia de Jesucristo eternizada, para que podamos tenerlo siempre a nuestro lado, más aún, dentro de nosotros. Jesucristo resulta incomprensible cuando comienza a introducirnos en este misterio. Nadie podía dar crédito a aquella forma de hablar —“Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida”—, que tanto escandalizó a los que lo escucharon, incluidos los discípulos, que quedaban absortos ante la dureza de este lenguaje, y adivinándoles el pensamiento, les dirá: “¿También vosotros queréis abandonarme?”.

La realidad es que Jesucristo no se esfuerza mucho en aclararlo; lo deja ahí, en un misterio inalcanzable a la razón. A Tomás, el discípulo incrédulo, le dirá: “Dame tu mano y métela en mi costado y no seas incrédulo sino fiel…; bienaventurados aquellos que crean sin haber visto”. Impresiona pensar que en esta ocasión no estaba hablando en parábolas, sino que hablaba de ser Él nuestro alimento y hablaba de la fe, una forma de conocimiento real, pero más allá de los sentidos, de la misma razón natural, más auténtica y más profunda. Estaba hablando de la Eucaristía, la que celebramos cada domingo. Esto es lo que estaba en su mente.

Jesucristo hubo de repetir en varias ocasiones palabras similares: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna”. Y ya anteriormente había alimentado al pueblo que escuchaba sus palabras al raso en el monte, y lo hizo con solo cinco panes que bendijo y multiplicó. Eran en total cinco mil hombres que se alimentaron, se saciaron y sobró alimento hasta llenar doce canastos. El lenguaje contiene una simbología riquísima, pues está hablando de la Iglesia, quien, saciada por el Señor, repartirá esos doce canastos, imagen de los doce apóstoles. La Iglesia, el nuevo Israel de las doce tribus, habrá de saciar a toda la humanidad representada en esos cinco mil hombres, acallar la verdadera hambre de cada ser humano que llega a este mundo. Un hambre que no solo es de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Es decir: “Mi alimento es hacer la voluntad de aquel que me ha enviado”, que dirá Jesucristo a la samaritana.

Más tarde, la víspera de su Pasión y sin grandes explicaciones, puso de manifiesto en el Cenáculo el profundo sentido de estos misterios que pretendía dejarnos antes de su partida, cuando en presencia de los suyos, celebró la última Pascua, la que tan ardientemente deseó vivir con ellos, para que esta celebración dejara de mirar hacia el pasado y se abriera a la eternidad: “Y elevando los ojos al Cielo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se los dio a los discípulos diciendo: ‘Comed todos de Él, porque ahora es mi cuerpo que será ofrecido por vosotros para el perdón de los pecados y este es el cáliz de mi sangre, sangre de la Alianza nueva y eterna. Hacedlo en memoria mía’”.

Pero no caímos en la cuenta de lo que nos estaba diciendo hasta que nos entregó su cuerpo torturado en la cruz, y no creímos hasta que una vez resucitado, nos explicó las Escrituras para que se nos cayeran las escamas de los ojos y pudiéramos entenderlas. Y al caer la tarde, en Emaús repitió el gesto; y, al repartir el pan, pudimos creer, como aquellos dos discípulos descorazonados en los que estábamos ya todos nosotros.

Enrique Solana
Arquitecto

 

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