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Rupnik y la belleza del evangelio 

El padre Rupnik afirma que la evangelizacióóon fracasa si no se muestra con la vida “la belleza del mensaje del Evangelio.”

El jesuita, recalca la importancia fundamental de las implicaciones teologicas del mosaico. Destaca que el Reino de Dios no puede ser anunciado solo con argumentos de razon, sino a traves del “testimonio vivo de la belleza del mensaje de Dios en nosotros.

Para Rupnik este es el motivo del fracaso de la evangelizacion de  hoy, que caemos o en el “argumentismo”racionalista o en el “sentimentalismo religioso, en lugar de transmitir la belleza del mensaje de Jesucristo.

Segun el sacerdote, desde los pulpitos se ha caido en este moralismo racional y no se ha mostrado con la vida la belleza del mensaje del Evangelio.

El padre Rupnik afirma que la evangelizacióóon fracasa si no se muestra con la vida “la belleza del mensaje del Evangelio.”
El jesuita, recalca la importancia fundamental de las implicaciones teologicas del mosaico. Destaca que el Reino de Dios no puede ser anunciado solo con argumentos de razon, sino a traves del “testimonio vivo de la belleza del mensaje de Dios en nosotros.
Para Rupnik este es el motivo del fracaso de la evangelizacion
de  hoy, que caemos o en el “argumentismo”racionalista o en el “sentimentalismo religioso, en lugar de transmitir la belleza del mensaje de Jesucristo.
Segun el sacerdote, desde los pulpitos se ha caido en este moralismo racional y no se ha mostrado con la vida la belleza del mensaje del Evangelio.

El mosaico que nace en la parte oriental de Grecia hace unos 3000 años fue considerado por la Iglesia en el Concilio de Nicea (787), “entre las artes que transmiten la palabra de Dios”. Sin embargo, con la llegada del Rena-cimiento, que considera más perfecto el arte “cuanto menos se ven las piedras”, llegará la muerte de este tipo de arte.

Para Rupnik el mosaico es como el “lenguaje de las piedras” y se trata de un “trabajo colectivo”. El padre Rupnik tiene un total de 12 colaboradores, cada uno con un estilo; trabaja con ellos en un clima de comunión y colaboración pero dejando a cada uno su propia individualidad creativa.

El P. Marko Ivan Rupnik nació en el año 1954 en Zadlog, Slovenia. En 1973 ingresa en la Compañía de Jesús. Después de sus estudios en filosofía, entra en la Academia de Bellas Artes de Roma. Concluye con una tesis titulada Luigi Montanarini y el problema de la interpretación. Siguen los estudios de teología en la Gregoriana, Roma. Aquí se especializa en misionología, con una tesis de licenciatura denominada Vassilij Kandinskij como acercamiento a una lectura del significado teológico del arte moderno a la luz de la teología rusa.
Es ordenado sacerdote en 1985. En 1991 consigue el doctorado en la Facultad de misionología de la Gregoriana con una tesis dirigida por el P. Špidlík titulada El significado teológico misionero del arte en la ensayística de Vjačeslav IvanovičIvanov.

Desde 1991 vive y enseña en el Pontificio Instituto Oriental de Roma, Centro Aletti, del que es director. También enseña en la Pontificia Universidad Gregoriana. Desde 1995 es Director del Taller de arte espiritual del Centro Aletti. Desde 1999 es consultor del Pontificio Consejo para la Cultura. A las actividades de artista y de teólogo añade desde siempre la de pastoral, sobre todo mediante conferencias y la dirección de numerosas tandas de ejercicios espirituales.

“Rupnik es un artista del color. El color es la luz de la materia del mundo que el artista busca. Al principio estuvo cerca de las conquistas de las vanguardias de este siglo, pero su itinerario artístico es una continua búsqueda del significado unificador de toda la vida. La vida es antinómica, y la unidad no debe destruir la diversidad, anular las personalidades. Por eso, el color de Rupnik es puro, intenso y a menudo sus cuadros se construyen sobre la regla de los contrastes entre los colores.

Su arte consiste precisamente en encontrar la armonía, la fascinación del conjunto. Por eso, muy pronto, en su período no figurativo —caracterizado por la espátula, por la pastosidad— empieza la búsqueda del Rostro eterno y personal que está bajo todas las culturas. Estudia las culturas de los indios, de los eslavos antiguos, de los chinos, de los comienzos del arte cristiano. Desde hace algunos años, su arte está decididamente comprometido en una relación dialógica entre los frutos del arte occidental y del arte iconográfico. Se trata de una relectura del punto de vista del iconógrafo, pero con toda la riqueza instrumental de la pintura occidental de los últimos siglos.

Su arte consigue unir la tradición y la modernidad. La pintura de Rupnik nos confirma que la pregunta fundamental en el debate artístico contemporáneo no se puede agotar en las alternativas convencionales como, por ejemplo, arte figurativo o abstracto. Se trata, pues, de redescubrir el arte como servicio, como liturgia

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