Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|viernes, noviembre 15, 2019
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Sí al hijo y a su existencia 

Como Sergio y Ángela, muchas mujeres y parejas recurren cada día a REDMADRE buscando lo que en su entorno no encuentran: escuchar a alguien hablar con alegría de la vida, que se les dé la enhorabuena por el hijo que esperan —nuestra sociedad ya no felicita a las embarazadas sino en circunstancias muy concretas, como que hayan comentado que es un hijo muy buscado, que sea el primero o el segundo, que tenga un nivel de vida alto, que su edad sea entre 27 y 35 años…—; tampoco encuentran quién se interese por su situación concreta, alguien que escuche y entienda su angustia cuando no ven salida al problema que tienen y que REDMADRE les abruma tanto como para plantearse el aborto. En muchos casos son problemas de tipo económico o laboral, entonces REDMADRE brinda el asesoramiento legal o la información sobre los recursos que ofrece la Administración en sus diferentes niveles estatal, autonómico y local. Otras veces son cuestiones de relaciones afectivas, abandono por parte del padre del hijo que esperan, presiones del entorno familiar o situaciones de soledad por ser de otros países.

Cuando una mujer ve que el camino de las dificultades se le despeja, aunque sea mínimamente, la idea del aborto como solución a sus problemas empieza a perder fuerza; si además encuentra apoyo emocional y acompañamiento humano, decide, como es natural, continuar con el embarazo que es lo que en su corazón quiere hacer.

No está en nuestras manos resolver todas las situaciones complejas que rodean a las mujeres que acuden a nosotros, pero siempre podremos mirarlas a los ojos y darles esperanza. Sabemos que un hijo es una buena noticia y que para una madre es un bien —¡en todo caso!—, y que el aborto es un mal —¡siempre!—, del que muchas mujeres no pueden desembarazarse en toda su vida. La Fundación REDMADRE nace en el año 2007 con la finalidad de atender a las mujeres embarazadas en situación de riesgo. Desde entonces hemos ayudado a miles de mujeres a continuar adelante con su embarazo.

proteger al débil, defender al inocente

Cuando el 23 de septiembre el Presidente del Gobierno de España anunció su decisión de no seguir adelante con la reforma de la legislación del aborto vigente (Ley 2010) y no presentar al Parlamento el Anteproyecto de Ley de Defensa del Concebido y de los Derechos de la Mujer Embarazada, en la Fundación REDMADRE sentimos una gran decepción, tristeza y desolación por tantas mujeres y sus hijos que van a ser víctimas del terrible drama del aborto. Pasado el primer instante de desconcierto, todas las personas que colaboramos con REDMADRE decidimos que nuestra labor es más necesaria que nunca y trabajaremos con más fuerza, si cabe, ofreciendo apoyo a las mujeres embarazadas que se encuentran en situación de vulnerabilidad a la hora de afrontar el embarazo.

Sabemos por experiencia que muchas mujeres se ven abocadas a abortar al experimentar que su embarazo y sus problemas (socioeconómicos, legales, laborales, psicológicos etc.) no le importan a la Administración, que no crea un sistema de apoyo público para estas situaciones de desamparo. De ahí que deba ser la iniciativa privada quien se preocupe por ellas y les ofrezca el apoyo que necesitan. Durante el año 2013 hemos atendido a más de ocho mil mujeres en nuestras cuarenta asociaciones REDMADRE extendidas por todo el territorio español. Es una cifra pequeña si tenemos en cuenta el número de abortos que se producen al año en nuestro país (más de ciento doce mil). Nuestras estadísticas nos dicen que ocho de cada diez mujeres atendidas que han pensado abortar continúan adelante con su embarazo. Esto quiere decir que si muchas de estas mujeres, que no ven otra salida a su situación, recibieran el apoyo que necesitan, no se plantearían abortar.

Desde la Fundación REDMADRE pedimos al Gobierno que no deje abandonadas a las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad a su suerte y elabore una Ley de apoyo a la maternidad donde se ofrezcan medidas concretas y eficaces.

acoger la nueva vida

Ángela y Sergio son unos padres que recurrieron a REDMADRE en un momento muy complicado de su vida. “Hemos formado una familia muy unida”, nos cuenta Sergio, quien con veinte años se enteraron en el año 2011 de que Ángela y él iban a ser padres, ¡y esperaban gemelas!:

«Una noche Ángela me dijo, en tono muy serio: “Cariño, creo que estoy embarazada”. Hablamos de qué íbamos a hacer, cómo reaccionarían nuestras familias y de cómo saldríamos adelante. A mi novia la despidieron de su empresa el mismo día en que les anunció su embarazo, y yo no tenía trabajo. Éramos muy jóvenes. Decidimos ir a un sitio donde pensábamos que nos ayudarían: Planificación familiar. Nada más llegar nos pidieron los DNI. Esperamos a que nos llamasen. Al entrar en la consulta nos hicieron todo tipo de preguntas, la mayoría sin sentido, al menos para nosotros. La doctora se levantó y se llevó a Ángela. Al poco rato volvieron las dos. La médico nos comunicó que se trataba de un embarazo muy avanzado: Ángela estaba de cinco meses y medio. La opción que nos daba Planificación Familiar era únicamente la del aborto. La doctora, sin más dilación, cogió el teléfono: “Este domingo os mando a una chica para que le hagáis una valoración ecográfica”, fueron las únicas palabras que escuchamos. Después nos dio una dirección y nos fuimos de allí.

Al salir no sabíamos qué hacer pues nos daba miedo la reacción de las familias. Nos sentamos en un banco de la calle, nos abrazamos y lloramos durante mucho rato hasta que decidimos echarle valor. Le dije a Ángela: “Toca apechugar y decírselo a tu madre”. Y así hicimos. Llegamos a casa y, nada más entrar, le dije a la madre de Ángela: “Tengo que decirte una cosa”. Ella se echó a reír y dijo: “Mi hija está embarazada”. “Pues sí”, repliqué yo. Tras asimilarlo nos preguntó qué queríamos, ya que con veinte años nos íbamos a arruinar la vida. Mi novia solo dijo: “Mamá, me han dado una dirección y tengo que ir este domingo a las cinco de la tarde”.

Llegó el domingo y llegó la hora. Acompañados por mis padres nos dirigimos adonde nos habían indicado; correspondía a una clínica donde se practican abortos: Dator. Es un lugar muy frío y no nos trataron nada bien. Yo tuve que esperar en una sala con mis padres, ya que no me dejaron pasar con Ángela a la consulta. A los pocos minutos, mi novia salió: “Gordo, coge mis cosas y vámonos”. Obedecí, y conmigo mis padres. Al salir de allí me dijo que nos habían engañado. Esa valoración ecográfica era para abortar. Ángela se negó.

Entonces llamé a la madre de mi novia. Solo preguntó: “¿Ya lo habéis hecho?”. Le contesté: “Seguimos adelante con el embarazo”, y me colgó. Entre la madre de Ángela y otro familiar suyo le quisieron pagar un viaje a Londres, pero ella se negó en rotundo y su madre la echó de casa. Meses después el milagro de la vida me dio lo que tengo hoy, y no lo cambio por nada, mis dos hijas gemelas. La vida se hizo para ser vivida, no interrumpida. El padre de Ángela nos acogió a los cuatro en su casa. Gracias a él y a la Fundación REDMADRE —que nos ofreció apoyo psicológico, material y emocional desde que entramos por la puerta— puedo decir que Ángela y yo somos muy felices de tener con nosotros a nuestras gemelas, Eva y Esther, y aunque no tenemos recursos, somos una familia muy unida».

Amaya Azcona

D.G. Fundación REDMADRE 

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