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Sociedad de la información y del conocimiento 
9 de Abril

9 de Abril

Uno de los fenómenos más llamativos de nuestra época se caracteriza por el deseo de información que acucia a una inmensa mayoría de personas. Saber lo que pasa y conocer las opiniones de comentaristas cualificados al respecto son necesidades de primer orden para el hombre moderno.

Esta exigencia le hace vivir permanentemente en tensión, con una constante sed de información que nunca se ve satisfecha por completo, sobre todo considerando la variedad de aspectos en los que está interesado: político, económico, social, deportivo y, a veces, hasta religioso.

La frenética actividad a que le lleva su ansia de estar informado, unida al desempeño de las tareas propias de su profesión, son las causantes del excitante ritmo de vida que lleva y que le impide encontrar momentos para una reflexión reposada, a veces tan necesaria ante las importantes decisiones que se ve obligado a tomar.

Este deseo de conocer por conocer puede resultar contraproducente en muchos casos. Un hombre profunda y profusamente informado suele carecer de tiempo para la reflexión. Por eso, se encuentra indefenso ante el constante bombardeo de ideas al que es sometido diariamente por los diferentes medios de información.

Lo peor de todo es que este hombre moderno de tipo medio no es consciente de su precaria situación. Cree que tiene ideas propias, firmes criterios, que “ya es mayor” para saber lo que quiere y lo que le conviene.

Esta cultura basada en la información  considerada un fin en sí misma ha de dar paso a otro estadio en el lento caminar de la humanidad hacia el pleno conocimiento del bien, de la  belleza y de la verdad: la sociedad del conocimiento.

En esta nueva sociedad se habría de mantener la información, sí; con todas sus posibilidades y extendida a todos los hombres; no únicamente a la mayoría de los afortunados que viven en el llamado primer mundo. Pero, al mismo tiempo, para que esa información pudiera ser aprovechada en todo su valor, sería preciso que sus receptores estuvieran capacitados para enjuiciarla a través de sus propios criterios. Esto supondría que cada persona hubiera sido previamente formada de tal manera que se encontrara en posesión de una buena capacidad de discernimiento que le permitiera distinguir entre el bien y el mal, la realidad y la ilusión, para no dejarse arrastrar por criterios ajenos, generalmente interesados.

Las estructuras de la actual sociedad de la información no serán las mismas que las de la futura sociedad del conocimiento, pues ya no será tan rentable la explotación de la incultura. La información que se ofrezca será menos abundante y lo negativo, lo falso, lo que deforma; lo malo en definitiva; contará cada vez con menos audiencia.

Paralelamente las relaciones personales mejorarán a todos los niveles y en los aspectos político y social será más frecuente el entendimiento entre grupos de diferentes cultura, ideología y religión, así como entre personas de distinto sexo, edad, formación y carácter.

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  1. Jose Mª Briones

    El problema es la ignorancia general. La información que recibimos esta totalmente manipulada al 100%1oo.Cadamedio de comunicación dice la misma noticia según quien sea su mecenas. La publicidad es un veneno que se mete en casa condicionando totalmente la vida del pueblo. Sobre todo a los jóvenes. los demás que se dejan gobernar y manipular sin querer pensar por si mismos y son el gran caldo de cultivo de los que controlan el mundo a través del consumismo estúpido e innecesario

     

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