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Tampoco yo te condeno 
22 de Marzo
Por Francisco Javier Sánchez Hita

En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?».
Ella contestó: «Ninguno, Señor».
Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más»
(San Juan 8, 1-11).

COMENTARIO

Buenos días, hermanos en Cristo.

Siempre que he escuchado o leído este Evangelio me ha llamado la atención la última frase: “Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más”.

​Recuerdo que, en las clases de religión en mi niñez, se hablaba de un Dios vigilante y justiciero. Recuerdo historias de terror en las cuales un niño hacía la primera comunión en pecado mortal y fallecía en el acto, con lo cual iba al infierno. Un niño en pecado mortal y un Dios al acecho para cazarlo y castigarlo (sin comentarios).

En los últimos años se oye todo lo contrario. Dios es amor. Estamos salvados. Algunos llegan a afirmar que es imposible condenarse por la infinita misericordia de Dios. Entonces, ¿da igual lo que hagamos?

La frase del Señor Jesucristo es muy reveladora. En primer lugar, “tampoco yo te condeno”. En segundo lugar, “en adelante no peques más”. El Señor no es un Dios justiciero esperando para cazarnos, pero nos da su gracia para que no pequemos más ya que sin su gracia sería imposible.

La Cuaresma está finalizando. Debemos aprovechar para revisar nuestra vida e implorar la gracia del Señor.

Unidos en la oración. Un abrazo y Feliz Pascua de Resurrección.

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