Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|domingo, agosto 9, 2020
  • Siguenos!

Testigos de la Luz 

Cuando estamos en tu Luz, se nos ilumina el mundo y nos haces tus testigos; y nos muestras los lugares donde Tú quieres que estemos, donde Tú quieres estar. Sitios que no conocemos, que nunca habíamos visto, espacios entre los hombres que necesitan de Ti. Y no lo saben pedir. Y tan solo se limitan a preguntarse, en silencio dónde estás, si es que Tú existes dónde hallarte, en qué lugar. Y una vez que Tú nos llamas, y nos pides que acudamos, Tú desatas nuestra boca y te ocupas de habitar estos huecos en el mundo. Y no vemos qué sucede en el corazón del hombre que ve tu Luz en nosotros. Solo creemos en Ti y tenemos la certeza de que Tú te ocuparás del resto de la tarea. Y que harás, una vez más, nacer un nuevo Hijo tuyo en el hombre que recibe sin resistirse Tu Luz. Y por eso, mi Señor, Tú quisiste un día que fuéramos tus lámparas en el mundo, tu presencia en las tinieblas, tu esperanza para el hombre. Y sabemos, Padre nuestro, que el trabajo que nos pides hubo un día en nuestras vidas que lo hicieron con nosotros. Alguien que quiso aceptar ser vasija de tu barro, ser portador de tu Luz. Alguien que iluminó con aquella Luz mi vida . Y por eso, ¿cómo no recoger aquel testigo? ¿Cómo no entregar mi vida para que otros se iluminen con tu eterna claridad?

“Señor, tu misericordia llega al cielo; tu fidelidad hasta las nubes;… porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz”. (Sal 35; 6,10)

Añadir comentario