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Testimonios JMJ 

Gonzalo, Madrid, 17 años

Esta JMJ ha sido la primera de mi vida y espero que no sea la última, porque he podido sentir a Jesucristo cerca. Me ha llamado mucho la atención la cantidad de gente que ha venido a Madrid, lo que me hace ver que no estoy solo, ya que ante mis amigos y compañe- ros de clase muchas veces siento verguenza de proclamar mi fe. En cambio, en el Parque del Retiro o en Cuatro Vientos, donde me ha tocado trabajar de voluntario, me sentía como en casa, en comunión con todos los peregrinos. Durante estas jornadas no solo no he sentido ningún reparo en llevar el polo de voluntario o la cruz de la JMJ, sino que estaba orgulloso de ser cristiano.

Participar como voluntario ha sido una experiencia maravillosa. He podido ser feliz dándome a los demás a pesar del cansancio, el calor, la sed o la barrera del idioma. Es verdad que todo sacrificio, Dios lo recompensa y que recibe más el que más da. El encuentro del Papa con los voluntarios, sus palabras de ánimo, fue el mejor final. Espero repetir en Río.

Mercedes, Madrid, 22 años

Ha sido muy emocionante comprobar cómo gente tan diferente comparte un mismo espíritu. Espero que Dios derrame gracias sobre mí como lo hizo en Colonia, donde viví un tiempo posterior con mucha paz. Estos días, por mucha incomodidad que hayamos sufrido, no los cambio por nada.

Elena, 9 años, Madri

Me ha hecho mucha ilusió estar con tanta gente esperando al Papa. Me lo pasé muy bien en el encuentro de las Familias en Valencia y quería volver a estar todos juntos con Benedicto XVI.

Gonzalo y Merche, Madrid, 53 años

 Llevamos mucho tiempo formando parte activamente de la Iglesia y no podíamosdejar de participar en esta JMJ. Ha venido Benedicto XVI, el sucesor de Pedro, aconfirmarnos en nuestra fe y en la de nuestros hijos, en este momento tan especial para nuestra familia por las duras circunstancias que está viviendo uno de ellos. Merche fue al primer encuentro de jóvenes en Roma, en 1985, germen de estas jornadas, y vino conmovida. La familia que le acogió en aquella ocasión también lo hizo después en nuestro viaje de novios, y mantenemos la comunió con ellos desde hace 26 años.

Estos días han sido un claro testimonio de Jesucristo vivo en medio de nosotros. Tanta gente como ha habido y todos estábamos contentos, movidos por un mismo espíritu. He visto cumplirse la Escritura cuando dice que un día las lenguas se separaron en Babel, pero la muerte y resurrección de Cristo ha roto las diferencias y somos un mismo pueblo. ¡El mundo se ha movido! Hemos venido todos buscando el único Amor que nos llena de consuelo, para que nos ayude a seguirle en todo momento.

Sigo emocionado tras ver a tantos peregrinos de países muy pobres. ¡El sacrificio que habrán hecho para reunir el dinero y poder estar aquí! Realmente la fe está viva sobre la tierra, la Iglesia está viva y Jesucristo sigue presente entre nosotros.

Tomasz, 47 años Zabrzy (Polonia) Franciscano Capuchino

Hubo un tiempo,
cuando estaba en el colegio, en el que experimenté una gran soledad y depresión. Incluso pensé en acabar con mi vida. Una noche le pedí auxilio a Dios porque no tenía fuerzas para seguir sufriendo, y Jesucristo vino a mi encuentro en esa oscuridad. Me sentí consolado por Él y retomé la amistad con Dios. Poco después entré en el Camino Neocatecumenal y con el tiempo, cuando escuché la llamada de San Francisco de Asís: “Id y construid mi Iglesia” me sentí llamado a ingresar en la Orden. Más tarde me regaló la gracia de consagrarme como presbítero.

Le doy gracias a Dios por el camino de conversión que me ha permitido recorrer. He venido a esta JMJ con los hijos de mis hermanos de comunidad, lo que considero como una ocasión de dar a Dios lo que antes tan generosamente me ha dado a mí. Yo quiero entregar mi vida a la Iglesia y concretamente a la evangelización en Alemania, donde desde hace un año estoy de itinerante.

He estado en todas las JMJ que se han celebrado en Europa y esta ha sido de nuevo impresionante. ¡Hasta el calor sofocante, la lluvia, el viento etc. son señales de que Dios está presente y nos hace vivir la liturgia como Él quiere! Además, gracias a la tormenta pudieron entrar todos los miles de peregri- nos que estaban esperando fuera. Fue como el soplo del Espíritu Santo que rompió las cadenas para que escuchara una Palabra quien la tenía que escuchar. Regreso a Alemania cargado de bendiciones y dispuesto a hacer lo que quiera de mí, porque Dios siempre ha sido muy bueno conmigo.

Jaime, Puebla (México), 17 años

Esta ha sido mi primera JMJ. Me apunté sin tener muy claro si finalmente podría venir, pero se fueron presentando los pagos y milagrosamente salía el dinero. He visto cómo Dios me ha puesto los medios para traerme aquí, desde tan lejos, cocediéndome pequeños trabajos. El día de antes de volar para España empecé a ser consciente de que iba a venir al encuentro con el Papa, de la oportunidad tan grande que tenía y no debía desaprovecharla.

Espero que Dios me conceda las gracias para poder vivir como un cristiano. Estoy muy contento por todo lo que me ha dado y también por lo que, aunque me parecía que me ha quitado, es parte del plan de amor que tiene conmigo. ¡Después de esta JMJ yo ya no me pierdo ninguna más!.

Manuel, 53 años , Madrid

He participado en esta JMJ de voluntario porque el Hijo del Hombre ha venido a servir y no a ser servido. Siempre vale la pena seguir y servir a Cristo, como sea y cuando sea, ayudando al pueblo de Dios, la Iglesia, como también a aquellos que no creen, para que el mundo vea que es posible vivir de otra manera; que se puede ser cristiano, ser moderno, ser feliz… En resumidas cuentas: ¡Vivir en Jesucristo, eso es lo que merece la pena!. Todo lo demás es vanidad de vanidades”.

Jesús y Asia, 32 y 31 años, Alcalá de Henares (España) y Wroclaw (Polonia)

(Jesús)  A pesar de haber ido a un colegio religioso estuve fuera de la Iglesia durante muchos años. Quiso Dios que me marchara a Polonia el último año de la carrera universitaria por una beca,  y allí conociera a  Asia. Ha sido un inmenso regalo porque ella, que  ha permanecido siempre cerca de la fe, me ha hecho volver a la Iglesia. Tuvimos un noviazgo muy corto y pronto nos casamos; en nosotros había una confirmación de que nuestro matrimonio formaba parte de un plan amoroso de Dios.

El encuentro serio con Dios y con su Iglesia nos ha transformado la vida, por eso, cuando hemos pasado por Austria e Italia al venir para Madrid,  se lo hemos comunicado a todos los que nos escuchaban. Esta JMJ ha supuesto un diálogo continuo con Dios, que nunca olvidaré”.
(Asia) Es conmovedor que haya habido gente de países tan lejanos de África, América, Oceanía… y que nos hayamos podido reunir todos aquí con el Papa. Realmente se cumple la Palabra que dice: “Os reuniré de entre los pueblos, os recogeré de las naciones…”. Sin duda este es el mejor sitio en donde puedo estar, la Iglesia.
He venido a esta JMJ con la intención de abrirme a la voluntad de Dios y aceptarla en mi vida. Regreso a Polonia con la confirmación de que Dios me ama y me da en cada momento lo mejor para mí. Cuando pasamos por Austria de camino para Madrid me llamó la atención que un hombre comenzara a llorar cuando le dijimos que rezaríamos por él. ¡Se emocionó al pensar que unos desconocidos se interesaban y acordarían de él! Realmente la gente necesita el amor de Cristo en sus vidas y todos los que hemos participado en esta JMJ se lo tenemos que anunciar.
Joana, Polonia, 25 años
En la misma vida, en cada eucaristía, en el sacramento del Perdón… siento una gran cercanía de Dios.  Se trata de un  amor tan grande que no me lo puedo guardar para mí, sino que tengo que compartirlo. Por eso tenía mucho interés en vivir esta JMJ. Hemos venido desde Polonia en autobús, pasando por Austria e Italia, evangelizando en cada sitio que pasábamos, rezando por aquellos que tanto lo necesitan, por los que están lejos de Dios y ha sido muy emocionante.
Además, sentir a dos millones de personas en comunión, rezando a la vez, no se puede describir con palabras. Sufro una enfermedad incurable en los ojos, con lo que veo muy poco, le pido a Dios fuerzas para sobrellevar mi cruz y sé que Él me las concederá.
José Carlos, 19 años, Córdoba
Perdí la ilusión hace un  tiempo y por eso he sido malo en los estudios y un desastre para todo. Cuando un día me dijeron que me iba a Madrid a la JMJ pensé:  “Bueno, si se puede sí y si no, pues tampoco pasa nada”. Comenzaron los preparativos y reconozco  que actuaba como si la cosa no fuera conmigo. Al principio de este verano mi padre hizo una pregunta a los seis hermanos que nos habíamos inscrito: “¿Tú por qué quieres ir?” Todos le respondieron cosas coherentes, pero yo le daba largas y al final no le respondí.
Ahora sí sabría qué responderle a mi padre porque he recuperado la ilusión. He visto la gracia de Dios patente porque, de nueve hermanos que somos, seis de nosotros hemos podido participar de esta JMJ de Madrid, a pesar de que mi padre lleva en paro un año y medio y el dinero no es precisamente lo que sobre en casa.  ¡Dios es providente! Hasta la lluvia que nos cayó en Cuatro Vientos fue una bendición.
Días antes de viajar a Madrid recibimos en nuestras casas a indios y mexicanos; ver como unos son reservados, otros espontáneos,  pero al final todos formamos parte de un mismo cuerpo,  es maravilloso.  Además,  me ha conmovido estar reunida tanta gente de diferentes países del mundo. ¡Qué maravilla ver a tanto cristiano junto! Yo siempre me he querido quedar en medio, sin pronunciarme ni identificarme como cristiano ni como no cristiano, y he descubierto que eso es lo que me ha destruido. Ya no solo no me avergüenzo de seguir a Cristo sino que quiero hacerlo de verdad. A la próxima JMJ, si Dios quiere, ¡de cabeza!”.
María, 43 años, Madrid
Estoy muy agradecida a Dios porque el Papa me ha hablado de nuevo del amor de  Jesucristo, que tanto me ayuda a salir de mí y poder dar ese amor a los demás, especialmente a mi marido y a mis hijos, que es lo que no suelo hacer.  Y así voy, de liturgia en liturgia, de confesión en confesión y de JMJ en JMJ. Desde la última que acudí, la de Czestochowa, en 1991, ha pasado muchos años sin poder participar en ninguna porque los niños eran pequeños. Ahora que vienen ellos estoy encantada de acompañarles. Al Papa le seguiría adonde fuera porque veo en él al sucesor de Pedro y, a la vez, al mismo Jesucristo que permanece a nuestro lado.

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