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Por la humildad, a la felicidad 
01 de Enero
Por Juanjo Guerrero

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción (San Lucas 2, 16-21).

COMENTARIO

La asunción de la naturaleza humana por parte de Dios constituye el acontecimiento más importante de la historia. Este hecho tiene una trascendencia tal que deja insignificantes a cualesquiera otras hazañas realizadas o  por realizar. Esto es así porque la encarnación de Dios es el comienzo de la salvación definitiva para todas las personas.

Tras el pecado original, quedó corrompida la naturaleza humana e incapaz de reconciliarse con el Señor. Era necesario que un ser con la naturaleza humana y, al mismo tiempo, con  la naturaleza divina, cargara sobre sí con todas las culpas de la humanidad, pagara por ellas y abriera las puertas del cielo para todos los hombres.

Para las personas, que siempre tratamos de destacar, que buscamos el aplauso de los demás, que gustamos de las amistades importantes y que nos atribuimos cualquier mérito o virtud que tengamos como algo logrado con nuestro esfuerzo y no como un don divino; resulta digna de meditación la actitud, totalmente opuesta a todo este sentir y desear, que se desprende del relato del nacimiento de Jesús, que san Lucas hace en este Evangelio.

El ejemplo que nos dará Jesús durante toda su vida es el que todos deberíamos imitar para ser plenamente felices. Desgraciadamente, nos empeñamos en hacer todo lo contrario, a pesar de que Él, que nos ha creado, nos conoce perfectamente y con su infinito amor, nos quiera llevar por otro camino.

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