Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|miércoles, septiembre 23, 2020
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“Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” 

Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas». Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo». Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

Jesús interroga a sus apóstoles: ¿quién dice la gente que soy yo? Hace esta pregunta después de haber llevado a término la misión de enseñar lo que el Padre le ha dicho. La gente que ha visto y oído todos los signos realizados por Él, no termina por reconocerlo como Mesías. Parece como si un velo cubriera sus ojos y les impidiera dar una respuesta segura y convincente: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.”

Esta es la verdadera profesión de fe. El mundo, desde entonces ha rechazado esta divinidad, esta filiación, y ha querido ver al Mesías como un buen profeta con una excelente doctrina. Nuestra fe parte de esta frase: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” El mundo, el demonio y la carne nos incitan a ver a Cristo solo como hombre, sin la esencia Mesiánica, sin salvación, sin redención, sin su filiación con el Padre, sin eternidad. Pero Pedro dice: “…el Hijo de Dios vivo.” Está vivo. No solo es Dios, sino que vive: o sea, está con nosotros, está con el que sufre, con el doliente, con el que no puede con su vida, con los cansados, con los pobres…

Comprenderíamos mejor este misterio sobre Cristo con los ojos de la fe que nos concede el Padre. Por eso, si la fe es el aire que respiramos, podemos reconocer a Cristo como el único Mesías. Y Cristo le dice a Pedro “dichoso Tú, Pedro, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre sino mi Padre que está en el cielo.”

El don de la fe se lo da el Padre a Pedro no por mérito de suyo ni por sus cualidades personales -era pescador- sino por la propia bondad Dios. Es el don más precioso, el de reconocer a Dios como Mesías, como la auténtica luz que guiará nuestros pasos hacia la felicidad eterna. Y gracias a la fe Pedro y Pablo encontraron la fuerza para llevar a término su misión en la tierra.

2 Respuestas a “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.”

  1. jhon

    ¡¡EL ES REALMENTE EL HIJO DE DIOS, EL CRISTO DE TODOS, Y NOS VIENE TRAENDO LA FE, A TRAVEZ DE SUS OBRAS!!
    SU PUEBLO SRAEL, JEURSALEM.., Y ES POR ESO QUE TODO AQUEL QUE CREA EN EL HIJO DEL HOMBRE, TIENE QUE MIRAR A SU PUEBLO DE ISRAEL.
    SU ENSEÑANZA ES JUDIA. PERO JUDIA DE CORAZON.
    ¡¡VENIR TODOS.. ARREPENTIDOS,Y RECIBIR UNA NUEVA VESTIMENTA.
    ¡¡ESTÁ VIVO.., Y ESTÁ AYUDANDONOS A CAMINAR Y DEBEMOS SERLE FIEL.., PARA ALCANZAR EL BAUSTISMO QUE VIENE DE EL!!

     
  2. hermenegildo

    con pocas palabras y con una forma sencilla y al alcance de todos, el autor desvela parte de la Verdad revelada por Jesús.El comentario ayuda a que cada uno nos planteemos cual es nuestra respuesta.

     

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