Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|miércoles, enero 16, 2019
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Tu libertad 

A veces me duele la libertad del que tengo a mi lado, la libertad de mi prójimo, de ese hijo que toma el camino equivocado, de ese hermano que a veces resulta insoportable.

Me duele tu libertad, hermano mío, y me escandaliza  tu error, tu falta, tu ira, tu pecado. Entonces yo quisiera encadenarte como a un pájaro en su jaula para que no sufras; mas no puedo porque Dios te ha dado libertad.

A veces me duele la libertad de todos aquellos que practican la injusticia con tantos pequeños, inocentes, indefensos.

También me duele su libertad, la de ellos, y me escandaliza que nadie les pare los pies cuando caminan por la senda de la maldad, y que nadie les ate las manos cuando maltratan  y asesinan. Y yo quisiera encadenarlos como a un pájaro en su jaula para que no sufran tantas víctimas inocentes; mas no puedo porque Dios les ha dado libertad.

A veces me escandaliza mi propia libertad, que tantas ocasiones me ha llevado a tomar el camino fácil, cómodo y equivocado, y a despreciar y abandonar a mi prójimo, a mi hermano, al que esperaba de mí una mano tendida y un abrazo.

Sobre todo me duele mi libertad y me escandaliza mi debilidad y mi pecado, mi vanidad, mi orgullo y mi soberbia. Y me derrumbo ante Dios hecho carne y me arrodillo ante Cristo crucificado, enamorado, pues no hay amor sin libertad…

También me duele, y no comprendo, la libertad de los que nos persiguen. Señor, ¿qué hacer con la libertad de los que nos odian?

Cuando me duele tu libertad, hermano mío, pido al Señor que me libere de las cadenas de mi orgullo y mi soberbia, y que, dejándome amar por Cristo, como cordero enamorado, pueda ofrecer mi cuello a  tu espada en libertad.

Tu libertad, vuestra libertad, mi libertad, que a veces me duele y escandaliza, siempre canta el amor del Esposo por la esposa. Pues tanto ama el Amado a su amada que le ha dado libertad, sin violentarla —“mira que estoy a la puerta y llamo” (Ap 3,20)— para esposarse con ella en libertad.

Después de muchos años de camino solo le pido a Dios el don de amar su voluntad  y respetar tu libertad.

Javier Alba

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