Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|domingo, agosto 18, 2019
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Ven y lo verás. Una invitación a la JMJ 

Querido/a joven,

¡Ya estamos en la recta final previa a la celebración de la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (en adelante, “JMJ”)! Encuentro que tendrá lugar en Madrid, del 15 al 21 de agosto, que reunirá a jóvenes de todo el mundo, y que será presidido por el Papa, Benedicto XVI.

El inolvidable Juan Pablo II tuvo la intuición de poner en marcha estos encuentros mundiales, que se iniciaron en el año 1984. Ocurrió que el Domingo de Ramos de ese año se reunieron con el Papa una gran cantidad de jóvenes, y Juan Pablo II les dirigió estas palabras: “¿Quién dijo que la juventud ya no tiene valores y que no se puede contar con ella?”… Y de ahí brotó la idea de iniciar las Jornadas Mundiales de la Juventud. El Papa añadió: “Tengo el deseo de crear un encuentro mundial de la juventud (…) porque tengo la convicción de que la juventud se enfrenta a una misión a la vez difícil y fascinante: la de cambiar los mecanismos fundamentales que fomentan el egoísmo y la opresión en las relaciones entre los Estados y de sentar nuestras estructuras orientadas hacia la verdad, la solidaridad y la paz”.

Desde entonces, la JMJ se ha convocado en diversas partes del planeta: Buenos Aires, Santiago de Compostela, Chestochova, Denver, Manila, París, Roma, Toronto, Colonia, Sidney… Y ahora llega junto a nosotros, a Madrid. ¡No siempre contamos con oportunidades tan cercanas como esta, que nos ayuden a abrir horizontes y a ampliar nuestra perspectiva de la vida! Para que te hagas una idea, en esos días de agosto se darán cita en Madrid jóvenes procedentes de más de cien naciones distintas.

¿qué es la JMJ?

Durante esos cuatro días se celebra un festival de la juventud, que ofrece unos trescientos eventos culturales, conciertos, proyecciones de películas, foros para compartir testimonios de vida, etc. Al mismo tiempo, tienen lugar los actos multitudinarios presididos por el Papa, los encuentros con los obispos, las vigilias de oración, las reuniones por grupos, etc. De esta forma, la JMJ se convierte en la expresión del rostro joven de la Iglesia, en un signo de comunión en medio de este mundo globalizado, en una fiesta de gozo compartido…

Pienso que la mejor forma de invitaros, es dejar que sea el mismo Jesucristo quien hable, a través de su Evangelio. Él nos conoce mejor que nadie, y sabrá qué decirnos a cada uno.

de la mano de un tal Zaqueo…

Te invito a que te dejes interpelar por las palabras de este pasaje evangélico que narra el episodio de Zaqueo:

Entró Jesús en Jericó e iba atravesando la ciudad. En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura. Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo, porque tenía que pasar por allí.  Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa». El se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador». Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más». Jesús le dijo:«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido». (Lc 19, 1-10)

La JMJ llega de nuevo a España. La primera ocasión fue en Santiago de Compostela en 1989. Por aquel entonces, yo era un sacerdote “joven” de 27 años: fue algo muy especial, ¡un encuentro inolvidable! Era como ver a Jesús caminar entre nosotros, comunicando a cada uno una palabra de esperanza. A diferencia de esas imágenes tan distantes del Papa que nos transmiten los medios de comunicación, me llamó la atención el diálogo entrañable que  Juan Pablo II entabló con nosotros, tratando de “nuestras cosas”.

Impresiona comprobar que -como ocurrió en Jericó- también hoy Jesucristo “atraviesa la ciudad” y se inserta en nuestra sociedad, convive con nosotros, y entra en diálogo con la cultura joven de nuestros días. Ésta es la experiencia de cuantos hemos asistido a las anteriores ediciones de la JMJ

En esto, un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico,

trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío,

porque era pequeño de estatura.

quien busca, halla

¿Y si nos pusiéramos por un momento en el lugar de Zaqueo? Él era un hombre que andaba en “búsqueda”, en medio de una existencia que no parecía llenarle plenamente el corazón. Vivía la paradoja que acompaña a muchas personas en nuestros días: lo tenía “todo”, materialmente hablando, pero no terminaba de experimentar la ilusión y la esperanza… Era como si le faltase lo principal: el sentido de la vida…

Había oído hablar de Jesús, de sus predicaciones, de sus milagros… y sentía curiosidad por verlo, pero también barruntaba que aquel hombre era muy especial. Jesús iba a pasar por allí, y no quería desaprovechar la oportunidad de conocerlo. Curiosamente, el mayor impedimento al que Zaqueo tuvo que enfrentarse para poder ver a Jesús, eran los demás. ¡La multitud no le dejaba ver a Cristo! Esta situación evoca en nosotros una realidad muy actual: ¿Acaso no es verdad que una de las mayores dificultades para poder vivir como cristianos en nuestros días, es el ambiente secularizado que nos rodea? ¿No es cierto que cada vez es más difícil confesar la fe delante de nuestros compañeros, y que por ello corremos el riesgo de avergonzarnos de nuestra fe cristiana en medio de una cultura materialista, que se aleja de Dios?

Corriendo más adelante, se subió a un sicomoro para verlo,

porque tenía que pasar por allí.

Zaqueo demuestra ser alguien audaz y decidido. No se asusta ni se acompleja ante la dificultad, y con valentía, da el salto. Zaqueo no se arredra y sigue la voz de su conciencia. No parece que tuviese muy claro qué es lo que perseguía, pero su mérito consiste en no dejar de buscar a pesar de las dificultades o del qué dirán. De momento, él se había propuesto ver a Jesús, y no estaba dispuesto a cejar en el empeño.

Esta es la invitación y la propuesta que hoy te hago: participar en la JMJ de Madrid, con la misma decisión y libertad de espíritu que mostró Zaqueo al subirse a aquel árbol, saltando por encima de voces y ambientes que puedan llevarte al desánimo; que abras tu corazón a esta oportunidad que te brinda la Providencia. Podrás descubrir que la Iglesia también es joven, ilusionante, alegre…

Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo:

«Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa».

Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento.

Zaqueo se lleva una gran sorpresa: ¡¡Jesús le conoce, y le llama por su nombre!! ¿Cómo era posible tal cosa? Mientras Zaqueo buscaba a “alguien”,  sin saber muy bien a quién, descubre que ese “alguien” –Jesucristo- ¡le buscaba a él! He aquí la experiencia que muchos jóvenes vivirán en la JMJ: ¡¡se trata de ir en busca de quien está deseando salir a tu encuentro!!

simplemente por amor

El punto de partida del cristianismo consiste precisamente en descubrir que Dios nos conoce y nos ama personalmente, y está deseando tener una relación de amistad con cada uno de nosotros. Toda la dinámica de la JMJ, desde las actividades más lúdicas hasta las celebraciones más solemnes, están dirigidas a este objetivo: conocer que Jesucristo es el Hijo de Dios y nos ama entrañablemente, partiendo de la experiencia de comunión en la Iglesia. ¡No caminamos solos!

El Evangelio narra que Zaqueo, “lo recibió muy contento”. La JMJ es la experiencia de la alegría por la fe compartida y de solidaridad con las cruces de los demás. ¡Cuánto nos puede ayudar, conocer y escuchar a los jóvenes cristianos que son perseguidos por causa de su fe en muchos países!

Al ver esto, todos murmuraban diciendo:

«Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador».

Al igual que a ti, hoy en día, te pueden criticar por ser cristiano, también a Cristo le criticaron por acercarse a Zaqueo, es decir, por acercarse a nosotros. Le acusaban de relacionarse con gente pecadora, de no alternar con gente selecta, como se suponía que debía hacer un profeta de Dios. Por suerte para nosotros, Jesús rompió esos moldes puritanos, y fue en busca de la oveja perdida, que es Zaqueo y que somos cada uno de nosotros.

Jesús no se escandaliza ni de cómo estás, ni de tus heridas, ni de tus contradicciones. No te busca por tus méritos, ni por tus virtudes. La única razón que hay es que Él es bueno y santo, y quiere tu felicidad. Dicho de otra forma: Jesús no llama a tu puerta porque te lo merezcas, sino simplemente porque te ama.

descubrir el tesoro escondido

Pero Zaqueo, de pie, dijo al Señor:

«Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres;

y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más».

La reacción de Zaqueo fue bastante sorprendente. ¿A qué venía ese cambio tan radical? ¿Acaso Jesús le había reprochado que fuese un ladrón o le había exigido que entregase su dinero? No, y sin embargo, ese encuentro con Jesucristo, había cambiado radicalmente la vida de Zaqueo. Ya nada sería igual después de haberle conocido.

Son muchas las personas que creen que el cristianismo es una doctrina de tipo moralista, que se reduce a mandar unas prácticas y a prohibir otras, limitando la libertad. Quienes piensan así, no se dan cuenta de que la moral cristiana es el estilo de vida de quienes conocen y siguen a Jesucristo, que no es otra cosa que el camino hacia la felicidad.

Decía el propio Juan Pablo II, con ocasión de un encuentro con los jóvenes: “Los santos fueron jóvenes como vosotros, llenos de energía, ilusión y ganas de vivir. El encuentro con Cristo transformó sus vidas (…) Por eso fueron capaces de arrastrar a otros jóvenes, amigos suyos, y de crear obras de oración, evangelización y caridad que aún perduran”.

Jesús le dijo:«Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán.

Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido».

¡Ojalá sean muchos los jóvenes a los que, gracias a la JMJ, puedan referirse esas mismas palabras del Evangelio: “Hoy ha sido la salvación de esta casa”! Se encontrarán ante una ocasión clave para su vida, pues a pesar de la dificultad que encontramos en la transmisión de la fe a las generaciones más jóvenes, en la Iglesia seguimos creyendo que Jesucristo es tan necesario e importante para ti, como lo ha sido para tus abuelos, o como lo será para tus hijos y nietos.

concluyendo…

La mejor conclusión la encontramos en otro pasaje del Evangelio, en el que los discípulos, con cierta curiosidad, le preguntan a Jesús sobre su vida. Su respuesta sirve para los hombres y mujeres de todos los tiempos: “¡Venid y lo veréis!” (Jn 1, 39).

El lema que el Papa ha elegido para esta JMJ 2011 es: “Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe” (Col 2, 7). La JMJ mira al futuro, con una perspectiva de modernidad, pero al mismo tiempo, firmemente afianzada en la tradición apostólica. En la JMJ podrás revivir la gracia del bautismo que un día recibiste, gracias a una profunda experiencia de Cristo, acontecida en el seno de una Iglesia joven. ¡Ven y lo verás! (Encontrarás información en www.madrid11.com)

La manera más comprometida de participar en esta JMJ, es ofreciéndote a colaborar en tu parroquia o en la Delegación de Juventud, con la organización y acogida de estos jóvenes que llegarán del extranjero.

para la familia:

Comparto con vosotros, padres,  el empeño por transmitirles la fe cristiana a vuestros hijos, compromiso que adquiristeis en la celebración de su Bautismo. Por ello, me atrevo a dirigiros tres invitaciones concretas:

+ Que converséis con vuestros hijos sobre la posibilidad de su participación a esta edición de la JMJ, animándoles a su asistencia. Estamos dispuestos a buscar ayudas para quienes no pudieseis costear los gastos.

+ Que abráis las puertas de vuestra casa para acoger a los miles de jóvenes del mundo entero que pasarán cuatro días entre nosotros antes de encaminarse a Madrid. Las familias de acogida también se verán enriquecidas con la visita de esos jóvenes de diversos países del mundo, que pueden ser un punto de referencia importante para los hijos.

¡Que Dios os bendiga!

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