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VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO, “C” 

Textos

(1Sm 26, 2. 7-9. 12-13. 22-23; 102; 1Co 15, 45-49; Lc 6, 27-38)

Lecturas

-«¡No lo mates, que no se puede atentar impunemente contra el ungido del Señor!»  (1Sm 26, 9)

“El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas”.

“Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian” (Lc 6, 26-27).

Comentario

Hace poco el papa Francisco se lamentaba al comprobar la falta de compasión hasta en los medios católicos y cómo se buscaba la venganza, la intriga y el espionaje. Desde luego no hay que ocultar la verdad, pero es muy distinto el modo de esclarecer las cosas entre cristianos, sin faltar a la verdad y sin ensañarse con las personas que pueden cometer delitos.

Francisco, al hablar a los jóvenes encarcelados con ocasión de la JMJ de Panamá, les dijo que Dios mira a las personas, no sus delitos.

Las lecturas de este domingo nos proponen ejemplos de compasión y de respeto no solo ante el prójimo, sino incluso ante el enemigo. El comportamiento de David es ejemplar, pues teniendo a la mano la venganza, opta por el respeto a la persona, aunque sea aquella que le persigue.

Es impresionante el testimonio de quienes pudiendo pedir venganza por haber sufrido daños, y en algunos casos irreparables, optan por perdonar. Aunque quizá sería justa, según las leyes civiles, la sentencia condenatoria, se debe mirar el modo de actuar de Dios y la enseñanza de Jesucristo.

Vivimos la cultura del descarte, del enfrentamiento visceral, de la revancha política, del descrédito social entre adversarios. Es momento de ser testigos de otra forma de vivir, sin por ello caer en la indiferencia.

Cuestión

¿Te descubres vengativo y justiciero, o compasivo?

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