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Violencia juvenil – Reflejo de una sociedad sin valores 

En el último año se han duplicado los casos de violencia doméstica ejercida por los adolescentes hacia sus padres. En tan poco tiempo hemos pasado en España de 2.683 denuncias de padres contra hijos a 4.211. La Fiscalía General del Estado califica esta situación como “preocupante”. En muchos casos, los adolescentes son reincidentes y la conducta del agresor va unida a psicopatologías o consumo de estupefacientes o alcohol. No siempre está indicado el internamiento del menor, ya que esta medida puede deteriorar para siempre la relación de afecto “paternofilial” y puede dañar más la personalidad del menor, aumentando así la problemática.

Conozco a padres que viven esta situación y es extremadamente dolorosa. Este es un problema complejo, y como todos los temas complejos, no se pueden explicar por un solo factor. Por eso no podemos culpar a los padres. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ya ha advertido del excesivo aumento de trastornos de personalidad en adolescentes que no son correctamente detectados o diagnosticados por especialistas.

origen y causas de la agresividad

1.    Por supuesto, la educación es un factor principal, aunque no el único. A algunos adolescentes nunca se les han puesto límites ni se les ha educado para resistir la frustración. Cuando no consiguen lo que desean, reaccionan con violencia ante sus padres, profesores o la sociedad.

2.    El modelo permisivo actual que esta sociedad presenta como lo mejor.

3.    Las grandes ciudades producen miedos en los padres: miedo a que a su niño le pase algo por el tráfico, a que sea atacado por un pederasta, atracador, drogadicto, psicópata, secuestrador, etc. De esta forma, los padres tienden a ser excesivamente proteccionistas con sus hijos, y a vivir en una constante alarma social, por lo que recluyen a sus hijos en casa ante una pantalla de ordenador, televisión, videojuegos, Internet, etc.

4.    Muchos niños son maltratados en su familia, física o psicológicamente.

5.    Los niños que nacen con síndrome de fetoalcohol o adicción a otras drogas.

6.    Niños que pasan su infancia en la cárcel con su madre.

7.    Hay niños que son obligados a vender droga, a robar, a prostituirse, a mendigar, a trabajar, etc.

8.    Hay padres que como ellos han fracasado en sus estudios, no quieren que sus hijos estudien e incluso les inducen al comportamiento disocial.

9.    Hay padres que no educan a sus hijos de forma coherente, ni en valores ni en formas, ni hablan con los profesores de sus hijos.

10. Hay padres que no escuchan, que no conocen las motivaciones o preocupaciones de sus hijos.

11. Hay muchos padres que creen que todo lo tiene que hacer el colegio, que ellos no pueden influir sobre sus hijos.

12. Hay padres que nunca le dicen nada positivo a sus hijos.

13. Vivimos en una sociedad muy injusta, donde el valor supremo es el dinero y el egoísmo. Muchos jóvenes responden que “de mayor les gustaría ser rico”.

14.  Vivimos en una cultura que ha perdido el sentido de espiritualidad, de trascendencia, de responsabilidad, de esfuerzo, de ayuda a los demás, de comprensión, etc.

15. Cuántos niños sólo tienen vivencias negativas en su familia: siempre oyen hablar mal a sus padres de todos: de los familiares, vecinos, del jefe, de la suegra, etc.

16. Cuántos padres al volante o en casa se convierten en padres agresivos que insultan y hablan mal de todos. Están enseñando a sus hijos a no respetar nada, a que todos son negativos, etc.

17. La violencia gratuita que se aprende en TV, en el cine, en los videojuegos, en Internet, hasta en los dibujos animados. Se banaliza la violencia.

18. Las bandas juveniles o “tribus urbanas” que se agrupan para expresar violencia como principal finalidad (“Vamos a dar una paliza al número 50 que se cruce con nosotros”).

19. La falta de responsabilidad que genera la ausencia de modelos de creencias y valores lleva a muchos adolescentes y jóvenes a no tener habilidades sociales y cognitivas para percibir y analizar todo lo que entra en su cerebro del exterior.

20. El grupo violento ejerce una fuerza enorme sobre sus miembros, ya que la responsabilidad se diluye (“Nadie vio nada, nadie sabe quién lo hizo”).

21. La violencia intrafamiliar es mucho más frecuente de lo que imaginamos.

déficit social y familiar de valores y principios

Resumiendo, hay tres tipos de investigaciones que explican la génesis de la conducta agresiva:

A)   Un grupo de estudios psicológicos han demostrado que los niños o adolescentes agresivos han sido educados por:

a) padres que les trataban punitivamente;

b) padres que les enseñaban con su conducta a reaccionar con agresividad;

c)   padres con conflictos personales importantes, o crisis de pareja;

d) padres que nunca han sido afectivos con sus hijos.

En efecto, en los niños agresivos el proceso de identificación con las figuras paterna y materna, está obstaculizado por una relación fría y distante, en la que los cónyuges mantienen relaciones hostiles y utilizan métodos agresivos con sus hijos.

B)   Otro grupo de investigaciones coinciden en que la agresividad siempre implica la existencia de una situación frustrante. La frustración produce una variada gama de conductas en la que la agresividad neutra es la más frecuente.

C)   El tercer grupo de investigaciones, han demostrado la importancia de procesos como imitación, recompensa, gratificación, aprendizaje, etc. De esta forma el aprendizaje social influye de forma determinante en que la conducta de un joven sea o no agresiva ante determinadas situaciones. De esta forma, el reforzamiento de la agresividad que hace la televisión, la prensa, los videojuegos, Internet, etc., en situaciones neutras, se transfiere a otras nuevas situaciones en las que puede expresarse una agresión interpersonal.

amar a Dios; salud para el cuerpo y el alma

Según un estudio publicado por la revista norteamericana Journal of Drugs, y otro publicado en Journal of Adolescence los jóvenes religiosos tienden a no consumir alcohol, tabaco, ni hachís, aunque su grupo de amigos les presionen para hacerlo.

Estos datos ya habían sido demostrados por otra investigación publicada en Social Science Medicine

Yo mismo lo he observado en cientos de casos, a lo largo de 28 años ya de ejercicio profesional; creer en Dios previene contra el alcoholismo, las drogas en general, el fracaso escolar y la violencia o las conductas agresivas.

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