Un mensaje profundo en un lenguaje sencillo|martes, mayo 11, 2021
  • Siguenos!

“Donde yo voy no podéis venir vosotros” 
23 de Marzo
Por Rafael Luis Alcázar

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: «Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban: «¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo: «Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que Yo soy, moriréis en vuestros pecados».
Ellos le decían: «¿Quién eres tú?».
Jesús les contestó: «Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús: «Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él (San Juan 8, 21-30).

COMENTARIO

Yo he creído en ti Señor. Yo te he visto cerca tantas veces animándome, consolándome en mis sufrimientos, ayudándome cuando he tenido que tomar decisiones. Tú has sido siempre bueno y misericordioso conmigo. En todas las cosas que me suceden intervienes tú con generosidad y cuando lo que me sucede no lo entiendo usas de tu paciencia y como a un niño pequeño me dices “ya lo comprenderás”.  La vida adquirió un sentido nuevo cuando te conocí y ciertamente a donde tú vas no puedo ir yo sin tu ayuda. Tú has abierto un camino nuevo de retorno para todo hombre al encuentro de tu Padre, de nuestro Padre. Tú has entregado tu vida haciéndote camino para mí y para muchos que te hemos visto y reconocido como señor y salvador nuestro. Porque tú eres la luz que ilumina el conocimiento de todo hombre y has querido llamarme a mí y a tantos por nuestro nombre para seguirte. No estamos solos. Tampoco tu Padre te abandonó a ti en los momentos más difíciles de tu vida, como tampoco me abandona ni me abandonará a mí en los momentos más duros de la mía. Yo tantas veces no hago lo te agrada. Tantas veces me dejo arrastrar por mi concupiscencia y mis afanes, pero ahí estas tu teniendo paciencia conmigo y ayudándome con tu palabra, con la predicación, con los sacramentos y con los sencillos acontecimientos en los que escucho tu voz cada día. Hablar contigo, poner en mis labios la maravillosa oración del padrenuestro que tú nos enseñaste, meditar cada una de sus palabras me ayudan siempre a oírte y a sentirte cercano. No dejes que me pierda, Señor, por senderos angostos sino sé tú mi camino, mi luz y mi guía para que pueda hacer contigo dentro de mí, lo que agrada a nuestro Padre y haciendo su voluntad, como tú; descanse en El y encuentre la auténtica felicidad que busco y buscamos todos en nuestra vida.

¡Buen días con nuestro Señor!

Añadir comentario